martes, 14 de junio de 2016

PEDIR UNA SEÑAL A DIOS

¿Es aceptable poner un vellón ante Dios en la oración?



El concepto de "poner un vellón" viene de la historia de Gedeón, un líder en Israel, en Jueces 6. Cuando Dios lo dirigió a reunir las tropas israelitas para derrotar a los invasores madianitas, Gedeón quería estar seguro si era realmente la voz de Dios que él estaba oyendo, y que entendía sus indicaciones. Pidió a Dios una señal para demostrar que esto fue realmente Su voluntad. Así que puso un pedazo de lana durante la noche y le pidió a Dios que sea mojado, mientras mantenía seca la tierra circundante. Dios hizo amablemente como Gedeón pidió, y en la mañana la lana era lo suficientemente húmeda para producir una taza de agua cuando fue estrujada.
Resultado de imagen para SEÑAL DE DIOSPero la fe de Gedeón fue tan débil que pidió a Dios otra señal — esta vez a mantener un pedazo de lana seco, mientras húmeda la tierra que la rodeaba. Otra vez, Dios cumplió y Gedeón finalmente fue convencido de que Dios quería decir lo que dijo y que la nación de Israel tendría la victoria que el ángel de Jehová había prometido en Jueces 6:14-16. Poniendo los vellones fue la segunda vez que Gedeón había pedido una señal de que Dios realmente estaba hablando con él, y que Él haría lo que dijo que haría.
Hay varias lecciones para nosotros en la historia de Gedeón. Primero, Dios es increíblemente amable y paciente con nosotros, especialmente cuando nuestra fe es débil. Gedeón sabía que estaba pisando un terreno peligroso y que intentaba la paciencia de Dios, pidiendo múltiples señales. Después de la señal de la primera lana, Gedeón dijo, "No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez.” (Jueces 6:39). Pero nuestro Dios es un Dios misericordioso, amoroso y paciente que conoce nuestras debilidades. Sin embargo, la historia de Gedeón debe ser para nuestra enseñanza y no servir como un modelo para nuestro propio comportamiento. Jesús dijo en dos ocasiones que "la generación mala y adúltera demanda señal." (Mateo 12:39; 16:1-4) Su punto era que las señales que ya les había dado — Su cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento, las sanidades y los milagros — eran suficientes para que pudiesen responder a la verdad, si la verdad era lo que buscaban. Claramente, no lo fue.
¡Otra lección de los vellones de Gedeón es que aquellos pidiendo señales están exhibiendo una fe débil e inmadura que no será convencida por las señales de todos modos! Gedeón había recibido más que suficiente información sin la señal de los vellones. Dios le había dicho que tendría la victoria (v. 14), y Él había respondido a una solicitud anterior para una señal con una milagrosa muestra del poder de fuego (v. 16). Aún así, Gedeón pidió dos señales más debido a su propia inseguridad. De la misma manera, aun cuando Dios provee la señal que pedimos, esto no nos da lo que anhelamos porque nuestra fe vacilante aún duda. A menudo nos lleva a pedir múltiples señales, ninguna de las cuales nos da la seguridad que necesitamos, porque el problema no es con el poder de Dios; es con nuestra propia percepción del mismo. 
Un problema con seguir el ejemplo de Gedeón de poner el vellón es que no toma en cuenta que nuestra situación y la de Gedeón no son comparables. Como cristianos, tenemos dos poderosas herramientas que Gedeón no tuvo. En primer lugar, tenemos la completa Palabra de Dios que sabemos es "inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." (2 Timoteo 3:16-17) Dios nos ha asegurado que Su Palabra es todo lo que necesitamos para estar "completamente equipados" para cualquier cosa y todo en la vida. No necesitamos prueba experiencial (señales, voces, milagros) para verificar lo que Dios ya nos ha dicho en Su Palabra. Nuestra segunda ventaja sobre Gedeón es que cada cristiano tiene al Espíritu Santo, Quien es Dios mismo, Quien reside en su corazón para orientar, dirigir y alentar. Antes de Pentecostés, los creyentes sólo tuvieron el Antiguo Testamento y fueron dirigidos desde el exterior por la mano providencial de Dios. Ahora tenemos Su Biblia completa, y Su presencia permanente en nuestros corazones.
En lugar de buscar señales por poner vellones, deberíamos estar contentos de conocer la voluntad de Dios para nosotros en cada situación cada día: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.” (Colosenses 3:16); "Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (1 Tesalonicenses 5:16-18); "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él." (Colosenses 3:17). Si estas cosas caracterizan nuestras vidas, las decisiones que tomemos serán conforme a la voluntad de Dios, Él nos bendecirá enormemente con Su paz y seguridad, y no habrá necesidad de poner vellones o pedir señales. 

MILAGRO EN EL TERREMOTO: ESTUVO ENTERRADO 2 DIAS BAJO ESCOMBROS Y DIOS LO SALVÓ. ¿LO CREES?

Pablo Córdova recepcionista de un hotel en la ciudad de Portoviejo en Ecuador testifica como Dios oyó su clamor al rescatarlo, luego de permanecer enterrado entre escombros durante más de 60 días... Pese a la tragedia salen a la luz relatos emocionantes, una de ellas es la de Pablo Córdova, sobreviviente del terremoto en Ecuador. Luego del temblor, Pablo Córdova perdió la consciencia y cuando la recobró estaba “milagrosamente” debajo de un mueble. Estaba golpeado en el pecho y a partir de ese momento ocurrieron, según él, cosas maravillosas. Una linterna que usaban aparecio cuando en el barrio se iba la luz eléctrica. Fue util para alumbrar su entorno y asi poder ubicarse. Tres pisos con 36 habitaciones estaban sobre él. Eran las 8:45 p.m., casi una hora después del terremoto, según registraba con su celular. Habian pasado más de 48 horas los rescatistas comenzaban a remover los escombros entonces Pablo puso su vida en las manos de Dios, pero también había pedido una señal para seguir en la lucha. “Padre mio en tus manos entrego mi vida si tu deseas que esté contigo que sea tu voluntad pero si deseas que esté en la tierra dame una señal” Fu asi que su celular empezó a funcionar, a tener señal y pudo marcar. Su esposa no contestó, llamó al Gerente del hotel y tampoco tuvo suerte hasta que marcó a una amiga en la provincia de Esmeraldas: “señora Verónica, comunique que estoy vivo y que estoy atrapado. Están moviendo los escombros y me pueden matar”. Llegó la esperanza. Marcó nuevamente el numero de su esposa y le dijo: “mi amor, estoy vivo”. Ella pensó que era una mala broma de alguien porque no reconocía el número de teléfono. Pablo había cambiado de operadora y su esposa Sonia no tenía registrado el nuevo número. La noticia se regó. Su amigo del alma, Quindío Ostaiza fue a la calle a ver el rescate. Lloraba de la alegría al ver a su compadre de las batallas del barrio San Marcos. Asi fue que los Bomberos ejecutaron la búsqueda y lo sacaron

domingo, 12 de junio de 2016

LO QUE ES CONFIAR EN DIOS




A veces pareciera que no hemos creído en el DIOS TODOPODEROSO del cual la Biblia habla. Y digo esto porque nuestras actitudes, nuestras reacciones frente a los problemas de la vida o las crisis que enfrentamos reflejan la poca fe que en ocasiones le tenemos a Dios. Tenemos fe en tantas cosas y nos cuesta tanto tener fe en Dios. Por ejemplo, cuando abres el grifo para lavarte las manos, lo abres confiando que saldrá agua y por su puesto que sale agua. Si vas a tu refrigerador en busca de comida, lo abres esperando encontrarla, si sales a tu empleo y tienes que tomar un autobús, sales esperando que ese autobús pase a la misma hora de todos los días, si entras a tu habitación y esta oscura, presionas un botón para encender la luz y es obvio que esperas que la luz aparezca. Hay cosas tan sencillas en las que demostramos fe, esa fe que no nos hace dudar, porque nadie duda que cuando se abre el grifo de agua salga otra cosa, o cuando enciendes la luz de tu habitación está no se encienda, y es que casi nunca dudamos de cosas que hacemos diariamente porque tenemos la fe que funcionaran o nos darán los resultados que esperamos, pero en lo espiritual se no hace difícil confiar en que Dios nos ayudara o nos dará las respuestas que necesitamos. A veces pareciera que hay cosas más “poderosas” que Dios, porque confiamos más en esas cosas que en DIOS. Tienes un problema económico, pones tu confianza en un Banco, en un amigo o en un familiar, tienes problemas de salud, pones tu confianza en un medico o en un hospital de primera línea, pero nos cuesta confiar en lo que no vemos o en lo que no tocamos, nos cuesta confiar en que Dios nos ayudara. Hoy quiero hacer una pregunta y sé sincero al contestarla: ¿Realmente confías en Dios? Está bien, si confías en Dios entonces deja de preocuparte al extremo por cosas que a veces ya no tienes el control de solucionar, porque ¿Qué ganas con preocuparte al extremo?, solo empeoras tu salud y tu ánimo. Si realmente confías en Dios, debes de mantenerte firme, no te alejes de Él, debes buscarlo e insistir en oración, pues tu misma confianza en Dios te hará querer estar cerca de Él. Hoy quiero recordarte que TÚ DIOS Y MI DIOS es PODEROSO que nunca ha perdido una batalla, que siempre ha tenido cuidado de los suyos, que nunca te dejara porque así Él lo ha prometido, que te ama a pesar de todo porque su amor para tu vida es ETERNO. Hoy quiero invitarte a confiar en ese Dios que te ama, en ese Dios que se preocupa por ti y aunque muchas veces creas que se ha olvidado de ti, la verdad es que en ningún momento lo ha hecho, al contrario, a pesar que no lo has notado Él ha estado allí cuidándote, protegiéndote, alimentándote, y aunque tu poca fe no ha sido capaz de percibirlo tienes que estar seguro que Él ha estado allí a tu lado. Confiar realmente en Dios es descansar en Él, es dejarse de preocupar al extremo, es dejar de pensar cómo solucionar esto o aquello y dejarlo en las manos de Dios, es sonreír a pesar de todo, es buscarlo a pesar que me esté yendo mal, es no dejar de creer en lo que Él es capaz de hacer, es ver el futuro con esperanza, sabiendo que al estar en sus manos estoy seguro. Confiar en Dios es creer en lo que no veo, es esperar a que las cosas se den y terminen bien a pesar que van muy mal, es saber que las cosas no están acabadas y que todavía hay una oportunidad. Confiar en Dios es decirle a mi mente que no creo en lo que me predica, sino en lo que Dios ha dicho en su Palabra, es ver con mis ojos espirituales más allá de lo que mis ojos carnales ven, es ver las cosas que no son, como que si fueran, es ir en contra de la corriente, es seguir creyendo en lo que Dios va a hacer a pesar que todos me dicen lo contrario. Confiar en Dios es tener la plena seguridad de que pase lo que pase estaré seguro, porque Él es quien me cuida y me protege, por lo tanto independientemente de la respuesta que reciba, mi vida estará segura en Él. El Apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” 2 Timoteo 1:12 (Reina-Valera 1960). Saber en quien hemos creído nos debe dar seguridad y confianza de que TODO estará bien, es ver más allá de lo que nuestros ojos humanos ven, es confiar más allá de lo que nuestra mente quiere hacernos pensar, es escuchar la voz divina que nos susurra al oído que todo estará bien y que no hay nada de qué preocuparse. ¿Sabes que necesitamos todos nosotros?, confiar en Dios y declarar como el Apóstol Pablo: YO SÉ EN QUIÉN HE CREÍDO. ¡Tranquilo!, ¡Calma!, ¡Ten Confianza!, ¡No te desesperes!, Confía en Él, porque Él es Poderoso para cambiar cualquier panorama contrario. ¡Confía en Dios! “Declaro lo siguiente acerca del Señor: Sólo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío”. Salmos 91:2 (Nueva Traducción Viviente)

miércoles, 8 de junio de 2016

ERRORES DEL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD

CINCO  ERRORES DEL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD
Hace más de un siglo, hablando a la que entonces era la congregación más grande de toda la Cristiandad, Charles Spurgeon dijo: “Creo que es anticristiano e impío, para cualquier cristiano, vivir con el objetivo de acumular riquezas. Usted dirá, '¿No se supone que debemos esforzarnos todo lo que podamos por conseguir tanto dinero como podamos?' Pudieras hacerlo. No me cabe duda que, al hacerlo, usted puede servir a la causa de Dios. Pero lo que dije es que vivir con el objetivo de acumular riquezas, es anticristiano”.‪
Al pasar de los años, el mensaje que se predica en algunas de las iglesias más grandes del mundo ha cambiado. De hecho, hay un nuevo evangelio que se predica hoy día. A este mensaje se le han adscrito muchos nombres, tales como evangelio de “decláralo y recíbelo”, el evangelio de “písalo y arrebátalo”, el evangelio de “la salud y las riquezas”, el “evangelio de la prosperidad” y “la teología de la confesión positiva”.
Sin importar cuál sea el nombre utilizado, la esencia del mensaje es la misma. En pocas palabras, este “evangelio de la prosperidad” enseña que Dios quiere que los creyentes sean sanos físicamente, ricos materialmente, y felices personalmente. Así lo dice Robert Tilton: “Creo que es la voluntad de Dios que todos prosperen, porque así lo veo en la Palabra, y no porque lo haya visto funcionar poderosamente en otra persona. No pongo mis ojos en los hombres, sino en Dios que me da el poder para hacer riquezas”. Los maestros del evangelio de la prosperidad animan a sus seguidores a orar –incluso a demandar a Dios– un florecimiento material.

‪Cinco errores teológicos

‪Russell Woodbridge y yo escribimos un libro titulado “Health, Wealth and Happinness” (“Salud, riqueza y felicidad: ¿Ha eclipsado el evangelio de la prosperidad el evangelio de Cristo?”) con el objetivo de examinar las afirmaciones de los defensores del evangelio de la prosperidad. Aunque el libro abarca demasiado como para resumirlo aquí, en este artículo voy a tratar de revisar cinco doctrinas que se cubren en el mismo, doctrinas donde el evangelio de la prosperidad defiende el error. Mientras discernimos estos errores con respecto a doctrinas claves, espero que podamos ver claramente los peligros de este falso evangelio.
‪1. El pacto de Abraham es un medio para el derecho material.
‪El pacto de Abraham (Génesis 12, 15, 17, 22) es una de las bases teológicas del evangelio de la prosperidad. Es bueno que los teólogos de la prosperidad reconozcan que gran parte de las Escrituras son un registro del cumplimiento del pacto con Abraham, pero es malo que no mantengan una visión ortodoxa de este pacto. Ven de forma incorrecta el inicio del pacto, y, más significativamente, ven incorrectamente la aplicación de dicho pacto.
‪En su libro “Spreading the Flame” (Esparciendo la llama), Edward Pousson expuso la visión de la prosperidad sobre la aplicación del pacto Abrahámico: “Los cristianos son los hijos espirituales de Abraham, y los herederos de las bendiciones de la fe… Esta herencia de Abraham se desarrolla principalmente en términos de derechos materiales”. En otras palabras, el evangelio de la prosperidad enseña que el propósito principal del pacto con Abraham era su bendición material por parte de Dios. Como ahora los creyentes son hijos espirituales de Abraham, hemos heredado esas bendiciones financieras. Como Kenneth Copeland escribió en su libro de 1974 “The Laws of Prosperity” (Las leyes de la prosperidad): ”Como el pacto de Dios ha sido establecido, y la prosperidad es una provisión de este pacto, ¡usted tiene que tomar conciencia de que la prosperidad ahora le pertenece!”.
Para apoyar esta afirmación, los maestros de la prosperidad apelan a Gálatas 3:14, que se refiere a “la bendición de Abraham que viene sobre los gentiles en Cristo Jesús”. Es interesante, sin embargo, que en sus apelaciones a Gálatas 3:14 estos maestros ignoran la segunda mitad del versículo: “para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe”. Claramente, Pablo está recordando a los Gálatas las bendiciones espirituales de la salvación, no la bendición material de las riquezas.‪2. La expiación de Jesús se extiende hasta el “pecado” de la pobreza material.
‪En su artículo en Biblioteca Sacra “A Theological Evaluation of the Prosperity Gospel” (Una valoración teológica del evangelio de la prosperidad), el teólogo Ken Sarles observa cómo el evangelio de la prosperidad reclama que “tanto la salud física como la prosperidad financiera, han sido provistas en la expiación”. Esta observación parece ser acertada a la luz de la afirmación de Copeland de que “el principio básico de la vida cristiana es saber que Dios ha puesto nuestro pecado, malestar, enfermedad, tristeza, angustia y pobreza sobre Jesús en el Calvario”. Este mal entendimiento del alcance de la expiación surge de dos errores que cometen los defensores del evangelio de la prosperidad.
En primer lugar, muchos de los que defienden la teología de la prosperidad tienen un concepto erróneo fundamental sobre la vida de Jesús. Por ejemplo, el profesor John Avanzini proclamó en un programa de TBN que Jesús tenía “una casa bonita”, “una casa grande,” “Jesús estaba manejando grandes cantidades de dinero”, e incluso que “llevaba ropa de diseñador”. Es fácil ver cómo esa visión deformada de la vida de Cristo podría llevar a un error igualmente deformado sobre la muerte de Cristo.
‪Un segundo error que conduce a una visión errónea de la expiación es malinterpretar 2 Corintios 8:9, que dice: “Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos”. Aunque una lectura superficial de este versículo podría llevarnos a creer que Pablo estaba enseñando sobre un aumento en la riqueza material, la lectura en su contexto revela que, de hecho, estaba enseñando el principio opuesto. En realidad, Pablo estaba enseñando a los corintios que ya que Cristo realizó tanto por ellos a través de la expiación, deberían vaciarse de sus riquezas en el servicio del Salvador. Esta es la razón de que, solo cinco versículos más tarde, Pablo inste a los corintios a dar sus riquezas por los hermanos necesitados, escribiendo: “En el momento actual la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos”, 2 Corintios 8:14.
3. Los cristianos dan para ganar una compensación material de Dios.
‪Una de las características más llamativas de los teólogos de la prosperidad es su aparente fijación con el dar. Se nos insta a dar generosamente y se nos confronta con declaraciones piadosas como: “La verdadera prosperidad es la capacidad de utilizar el poder de Dios para satisfacer las necesidades de la humanidad en cualquier ámbito de la vida”, y “Hemos sido llamados para financiar el evangelio al mundo”. Mientras que tales declaraciones pueden parecer loables, este énfasis en el ofrendar se basa en motivos que son todo menos filantrópicos. La fuerza que impulsa esta enseñanza sobre el dar es a lo que el maestro de la prosperidad Robert Tilton se refirió como “Ley de la compensación”. De acuerdo con esta ley, supuestamente basada en Marcos 10:30, los cristianos deben dar generosamente a los demás, porque cuando lo hacen, Dios les devuelve más a cambio. Esto, a su vez, conduce a un ciclo de cada vez mayor prosperidad, que nunca se detiene.
Como Gloria Copeland expuso en su libró de 2012 “God’s Will is Prosperity” (La voluntad de Dios es la prosperidad): “Si da 10 dólares recibirá 1.000, si da 1.000 recibirá 100.000 ... En resumen, Marcos 10:30 es un muy buen negocio”. Es evidente, por tanto, que la doctrina del dar del evangelio de la prosperidad, está construida sobre motivos deficientes. Mientras que Jesús enseñó a sus discípulos a “dar sin esperar nada a cambio” (Lucas 10:35)  los teólogos de la prosperidad enseñan a sus discípulos a dar porque conseguirán un gran retorno de inversión.
‪4. La fe es una fuerza espiritual autogenerada que conduce a la prosperidad.
‪Mientras que el cristianismo ortodoxo entiende la fe como la confianza en la persona de Jesucristo, los maestros de la prosperidad defienden algo bastante diferente. “La fe es una fuerza espiritual, una energía espiritual, un poder espiritual. Es esta fuerza de la fe la que hace que las leyes del mundo espiritual funcionen”, escribe Copeland. “Hay ciertas leyes que gobiernan la prosperidad revelada en la Palabra de Dios. La fe hace que funcionen”. Obviamente, este es un entendimiento erróneo de la fe. Quizás incluso herético.
‪Según la teología de la prosperidad, la fe no es un acto de la voluntad dado por Dios y centrado en Dios. Más bien, es una fuerza espiritual forjada en lo humano y dirigida a Dios. Desde luego, cualquier teología que vea la fe principalmente como un medio para obtener beneficios materiales en lugar de justificación ante Dios debe ser, en el mejor de los casos, considerada inadecuada.
‪5. La oración es una herramienta para forzar a Dios a que conceda prosperidad.
Los predicadores del evangelio de la prosperidad hacen notar a menudo que “no tenemos porque no pedimos” (Santiago 4:2). Nos animan a orar por el éxito personal en todas las áreas de la vida. Como escribe Creflo Dollar, “Cuando oramos, creyendo que ya hemos recibido lo que estamos orando, Dios no tiene más remedio que hacer que nuestras oraciones se cumplan… Es una clave para conseguir resultados como cristiano”.
‪Las oraciones pidiendo bendición personal no son inherentemente malas, pero el excesivo énfasis que hace el evangelio de la prosperidad sobre el hombre convierten a la oración en una herramienta que los creyentes pueden utilizar para forzar a Dios a concederles sus deseos. En la teología de la prosperidad, es el hombre (y no Dios) el que se convierte en el punto central de la oración. Curiosamente, los predicadores de la prosperidad a menudo ignoran la segunda mitad de la enseñanza de Santiago sobre la oración: “Piden y no reciben, porque piden con malos propósitos, para gastarlo en sus placeres” (Santiago 4:3). Dios no responde las peticiones egoístas que no honran su Nombre.
Ciertamente, todas nuestras peticiones deben ser conocidas delante de Dios (Filipenses 4:6), pero el evangelio de la prosperidad se centra demasiado en los deseos del hombre, que puede llevar a la gente a hacer oraciones egoístas y superficiales que no traen gloria a Dios. Además, cuando esto se combina con la doctrina de la fe de la prosperidad, esta enseñanza puede llevar a la gente a intentar manipular a Dios para conseguir lo que quieren, lo cual es una tarea inútil. Esto está muy lejos de orar diciendo: “Hágase tu voluntad”.
‪Falso evangelio
A la luz de las Escrituras, el evangelio de la prosperidad es fundamentalmente erróneo. En el fondo, se trata de un evangelio falso debido a su defectuosa visión de la relación entre Dios y el hombre. En pocas palabras, si el evangelio de la prosperidad es verdad, la gracia es algo obsoleto, Dios es irrelevante, y el hombre es la medida de todas las cosas. Ya sea que estemos hablando del pacto con Abraham, de la expiación, del dar, de la fe, o de la oración, los maestros de la prosperidad convierten la relación entre Dios y el hombre en una transacción de dar y recibir. Como James Goff señaló en un artículo de 1990 para Christianity Today, Dios se ve “reducido a una especie de 'mayordomo cósmico' que atiende las necesidades y deseos de su creación”.
Este es un punto de vista completamente inadecuado y antibíblico de la relación entre Dios y el hombre.

EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD



¿"¿Qué dice la Biblia acerca del evangelio de la prosperidad?"


En el evangelio de la prosperidad, también conocido como la religión de la “Palabra de Fe,” se le dice al creyente que utilice a Dios, mientras que la verdad del cristianismo bíblico es justamente lo opuesto – Dios utiliza al creyente. La Palabra de Fe, o la teología de la prosperidad, ve al Espíritu Santo como un poder para ser utilizado de la manera que el creyente lo desee. La Biblia enseña que el Espíritu Santo es la Persona que habilita al creyente para que haga la voluntad de Dios. El movimiento del evangelio de la prosperidad, es muy parecido a algunas de las sectas de destructiva avaricia que se infiltraron en la iglesia primitiva. Pablo y los otros apóstoles nunca consintieron en adaptarse o conciliarse con los falsos maestros que propagaban tal herejía. Ellos los identificaron como peligrosos falsos maestros y urgían a los cristianos a huir de ellos.
Pablo previno a Timoteo acerca de las “disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia. . . Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (1 Timoteo 6:5, 9-11).
Pablo dijo que la avaricia es idolatría (Efesios 5:5) y previno a los efesios para que evitaran a cualquiera que llevara un mensaje de inmoralidad o avaricia (Efesios 5:6-7). La enseñanza de la prosperidad prohíbe que Dios trabaje por Él mismo, significando que Dios no es Señor de todo, porque Él no puede trabajar hasta que nosotros le permitamos hacerlo. La fe, de acuerdo con la doctrina de la Palabra de Fe, no es una confianza sometida a Dios; la fe es una fórmula por medio de la cual manipulamos las leyes espirituales que los maestros de la prosperidad creen que gobiernan el universo. Como lo implica el nombre “Palabra de Fe,” este movimiento enseña que la fe tiene que ver más con lo que digamos, que en quién confiamos o qué verdades adoptamos y afirmamos en nuestros corazones.
Un término favorito en el movimiento de la Palabra de Fe, es la “confesión positiva.” Se refiere a la enseñanza de que las palabras tienen un poder creativo. Lo que digas, afirman los maestros de Palabra de Fe, determina todo lo que te suceda. Tus confesiones, especialmente los favores que demandes a Dios, deben ser declarados positivamente y sin titubeos. Entonces, Dios es requerido a responder (¡como si el hombre pudiera exigirle algo a Dios!). De esta manera, la habilidad de Dios para bendecirnos depende supuestamente de nuestra fe.
Santiago 4:13-16 claramente contradice esta enseñanza, “¡Vamos ahora! Los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.”
Lejos de enfatizar la importancia de la riqueza, la Biblia nos advierte acerca de buscarla. Los creyentes, especialmente los líderes en la iglesia (1 Timoteo 3:3), deben estar libres del amor al dinero (Hebreos 13:5). El amor al dinero conduce a toda clase de maldad (1 Timoteo 6:10). Jesús advirtió, “Mirad, guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15). En agudo contraste al énfasis de la Palabra de Fe sobre ganar dinero y posesiones en esta vida, Jesús dijo “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan.” (Mateo 6:19). La irreconciliable contradicción entre la enseñanza del evangelio de la prosperidad y el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, está bien sintetizada en las palabras de Jesús en Mateo 6:24, “No podéis servir a Dios y a las riquezas.”












MENSAJE DEL CIELO

TU PROSPERIDAD DEPENDE DE TU RELACIÓN CON DIOS



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¿Vives amargado, con escasez y miseria? Hoy Dios te mostrará el por qué? de ello y la manera de ser próspero y bendito en todas las áreas de tu vida. Leamos Isaías 55:1-3: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David”. El “pan” representa las necesidades materiales del ser humano: Techo, abrigo, sustento, etc. La Biblia, en este pasaje que leímos, enseña que nuestro sustento tiene una relación directa con nuestra comunión e intimidad con Dios. Tener suficiente para comer, para pagar las cuentas, tener mi techo y mi ropa, es un problema espiritual. Nuestra comunión y amistad con Dios que depende de nuestro amor y obediencia a él, garantiza nuestra provisión espiritual y material. Dios no nos dice: “Mira, si te llevas bien conmigo, llenaré tu alma pero te mataré de hambre… sufrirás hambre por mí pero tendrás el alma satisfecha”. Tampoco nos dice: “Si te llevas bien conmigo tendrás siempre pan en tu mesa, tendrás qué vestirte pero pasarás deprimido todo el día”. ¡No! Dios no te sacia una sola parte de tu vida, sacia todo tu ser y eso es lo que te quiero enseñar hoy. ¿De qué te sirve tener alimentos pero vivir deprimido? Ese dicho: “Panza llena corazón contento” no es correcto, muchos tienen la panza llena pero viven en un estado depresivo continuo. DIOS SUSTENTA TODAS LAS ÁREAS DE NUESTRO SER Entonces, si yo soy un ser humano compuesto por espíritu, alma y cuerpo y Dios es mi sustentador, mi fortaleza y mi proveedor, no puede ser que me llene el espíritu y me deje vacía el alma, o que me llene el espíritu y me deje vacío el cuerpo… ¡No! Dios es un Dios que satisface todas las áreas de nuestro ser, no importa lo que nos falte, Él lo suple. Dios sacia todas las necesidades afectivas, sentimentales, económicas, morales, materiales y espirituales, las promesas de Dios incluyen TODO; yo no soy sólo espíritu, soy espíritu, alma y cuerpo, mis necesidades son de toda índole, son necesidades del alma y del cuerpo y cuando Dios hace pacto con alguien es para sustentarle y bendecirle en todas las áreas. Este pasaje está diciendo que los que tienen hambre y sed pueden ir a Dios y comprar sin dinero; esa la bendición de Dios, ella te hace sobreabundar. Nosotros dividimos las cosas entre lo terrenal y lo espiritual y no las sabemos unir pero resulta que la escasez y la miseria en toda la Biblia son el fruto del alejamiento de Dios. Dios te dice: “¿Te llevas bien conmigo? ¡Te irá bien en todo! Tendrás tu casa, tus ovejas, tus vacas, pero si te olvidas de mí, te faltará de todo y te dejaré a merced del enemigo”. Cuando no invertimos lo que tenemos en Dios y en su reino, Dios se aparta del negocio, viene el enemigo y disipa lo que tenemos. Dice el pasaje que estamos estudiando: “¿Por que gastan el dinero en lo que no es pan y el trabajo en lo que no sacia?” Hay gente que trabaja y trabaja y no se sacia; lo triste es ver cristianos que viven así, que trabajan sin saciarse. Pero toda nuestra bendición depende de nuestra relación con Dios, así que hay algo más que esforzarse y trabajar, hay algo más que saber administrar el dinero y no endeudarse. Todo es parte de una realidad única, que es la realidad espiritual: El mundo invisible provee al mundo visible, las cosas que han sido hechas fueron hechas de las que no se veían, todo lo material que disfrutamos, proviene de lo inmaterial e invisible. Estuve leyendo un artículo realizado acerca del tema de la luz. El hecho que Jesús haya dicho: “Yo soy la luz del mundo” tiene connotaciones científicas tremendas. Dice la Biblia que Dios habita en la luz inaccesible; se está descubriendo que la luz es el elemento físico, material límite entre el tiempo y el espacio, entre lo visible y lo invisible, se está llegando a creer que aún de la luz proviene la materia. Lo invisible sustenta lo visible, la provisión visible proviene de lo que no se ve, es decir, todas las bendiciones físicas, tangibles que tú necesitas, son provisiones que tienen que ver con el orden espiritual. La Biblia dice que el enemigo ha venido a matar, hurtar y destruir, el enemigo es espiritual, se le llama “el devorador”. ¿Qué sucede cuando todo te sale mal? Tienes un aumento y justo se te rompe la heladera o cosas parecidas a ésta. El enemigo se moviliza en atormentarte, trayéndote problema tras problema y dificultad tras dificultad. Hay un mundo de maldad interesado en robarte, en enfermarte, en que no llegues nunca a fin de mes, en que vivas endeudado y con problemas de toda índole. La guerra es espiritual y la victoria también es espiritual y está en nuestra comunión con Dios. NO BUSQUES SUSTENTO EN MOAB Hay un libro en la Biblia, que nos cuenta una historia preciosa, es el libro de Ruth; allí habla de una familia israelita que fue a habitar en los campos de Moab, en virtud de la escasez existente en Belén. Belén significa “casa de pan”, pero no había pan en la “casa de pan” y este hombre, Elimelec, dijo: “Iré a Moab”. Moab fue un hijo de Lot, que nació de una relación incestuosa entre Lot y su hija; Moab era un pueblo abominable e idólatra delante de Dios. Lo más triste que le puede suceder a un cristiano, es que pasando hambre, diga: “Yo aquí en necesidad, siendo un hijo de Dios y mira este hijo del diablo cómo tiene todas las cosas”. Lo peor que le pueda pasar a un creyente es que tenga que vivir de lo que le da un hijo del diablo. ¡Es tristísimo! Se fueron a Moab y allí vivieron por 10 años al cabo de los cuales murió Elimelec y sus dos hijos, quedando Noemí, esposa de Elimelec y sus nueras, desamparadas. Dice la Biblia que se levantaron y fueron a Belén porque oyó Noemí que Dios había visitado a su pueblo para darles pan. ¿De dónde viene tu pan y tu sustento? ¡Viene de Dios! Si te falta el sustento, tienes que revisar tu vida; Dios no es malo, injusto, ciego ni sordo, Él se compadece de nuestras necesidades, pero tenemos que saber que algo anda mal con Dios cuando nuestro sustento anda mal. Cuando Dios visita a su pueblo, a éste no le falta el pan ni tiene falta de ningún bien: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”, decía el rey David. No existe tal cosa como que tu eres hijo de Dios y tengas que pasar necesidad y miseria, puede ser que tengas que pasar una prueba pero no que vivas una vida de miseria y endeudamiento. ¿Será tan malo Dios que hace 20 años que te está probando? El deseo de Dios es que sus hijos no padezcan necesidades ni hambre. NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS DETERMINA NUESTRA BENDICIÓN Observemos la historia del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento: Cada vez que ellos hacían lo malo delante de Dios, Él los entregaba en manos de sus enemigos y éstos los despojaban una y otra vez, tomándole todas sus riquezas y su sustento. ¿Por qué el pueblo de Dios se debilitaba delante de sus enemigos? Porque hacían lo malo ante Dios, pero cuando se arrepentían y le obedecían, se fortalecían delante de sus enemigos. La condición material es un reflejo de la condición espiritual, si tu relación con Dios es buena, tú eres victorioso y el enemigo se la tiene que aguantar. ¡Si tú haces lo bueno delante de Dios, tu condición es fuerte delante del devorador! ¿Quieres echarle la culpa a Dios de tu miseria? Esto lo vemos claro en la historia de Gedeón, en Jueces 6:1-6. Soy un convencido de que Dios quiere bendecir a su pueblo, todo el oro del mundo le pertenece pero nuestros problemas económicos son una evidencia de nuestra situación espiritual, aunque hay excepciones, las de aquellos que pasan por pruebas, pero una prueba no es para 20 años, es un valle que se atraviesa, no puedes vivir toda una vida en el valle. Si estás bajo la cobertura de Dios, puede venir la desnudez, pero en Cristo eres más que vencedor en todas las cosas, el hambre no se enseñoreará de ti. ¡Yo soy Señor de las circunstancias, ellas no se enseñorean de mí! He predicado que viene una depresión mundial, aumentará la escasez pero ésta no es una profecía para el pueblo de Dios, la iglesia será cubierta y sustentada. Dios puede darle a la iglesia maná en el desierto todos los días y puede sacar agua de la roca todos los días, esto es un sustento sobrenatural, que viene de Dios. ¡Dios tiene y puede, tú no tienes que vivir afanado detrás de la comida y del techo si es que tienes Dios! Por eso Dios nos dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas serán añadidas”. La comida, el vestido, el techo, son añadiduras, son cosas que Dios te dará por haberte consagrado al reino de los cielos. Si algún madianita te persigue y roba tu prosperidad, tu salud y tu marido y no puedes crecer, algo anda mal, la Biblia enseña que tú tienes poder sobre los madianitas. (Jueces 2:11-18) 
CONCLUSIÓN 
Cuando Dios visita a su pueblo, hay pan en su casa. Belén significa “casa de pan”, ¿por qué? Porque allí habría de nacer Jesús, quien le diera sustento de vida a toda la humanidad, porque el que cree en Cristo es una nueva criatura, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas (2ª Corintios 5:17); significa que si antes de conocer a Cristo eras miserable, ahora ya no tienes por qué serlo más. Si yo tengo una correcta relación con Dios, la escasez no se enseñoreará de mí, las deudas no podrán contra mí. Es necesario que hagas un pacto con Dios y le digas: “¡Te voy a buscar!” La clave es buscar a Dios en primer lugar y a cambio Él te promete: “…Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. (Mateo 19:29) Cuando uno ama, no tiene miedo perder, un padre da todo por sus hijos. ¿Amas a Dios? Si le amas, es hora que hagas un pacto con él. Haz esta oración ahora mismo: “Padre amado, te doy mi vida, me consagro a ti; no había entendido pero hoy sé que te tengo que dar todo y amar de tal forma que no te niegue nada. Te ofrendo mi vida y mi corazón, recíbeme ahora, limpia mi corazón con la sangre preciosa de tu hijo Jesucristo; quiero vivir en comunión contigo. No quiero que el enemigo se enseñoree de mí. ¡Quiero que me bendigas! Gracias Señor, porque sé que lo harás, en el nombre de Jesús, amén”.