miércoles, 10 de agosto de 2016

AMAR A DIOS CON TODO NUESTRO CORAZÓN: ¿QUÉ SIGNIFICA?


Los fariseos y los escribas muchas veces trataron de tentar a Jesús con varias preguntas. Sin embargo otros le hacían preguntas genuinas porque buscaban respuestas. Hay una pregunta la cual fue hecha dos veces por dos personas diferentes, una que quería aprender y otra que quería tentarle. Se trata de la pregunta de que cuál mandamiento es el más grande de todos. Vamos a leer los pasajes relacionados:
Mateo 22:35-38

“Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.”
Marcos 12:28-30

“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.”
1. Amar a Dios: ¿Qué significa?
Como leemos: amar a Dios con todo nuestro corazón es el mandamiento más importante. Pero, ¿qué significa? Desafortunadamente vivimos en una época donde la palabra amor a terminado significando solo un sentimiento. Amar a alguien se confunde con “me cae bien”. Sin embargo, que alguien “me caiga bien” no necesariamente constituye el amor en términos bíblicos. Porque en términos bíblicos el amor esta estrechamente conectado con hacer y específicamente el amar a Dios con hacer lo que Dios quiere, esto es, Sus mandamientos, Su voluntad. Jesús puso esto muy en claro cuando dijo:
Juan 14:15
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
Y Juan 14:21-24
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”
También en Deuteronomio 5:8-10 (ver también Éxodo 20:5-6) leemos:
“No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”
Amar a Dios y guardar Sus mandamientos: la Palabra de Dios, los cuales son cosas inseparables una de la otra. Jesús lo puso absolutamente claro. ¡El que lo ama guarda la Palabra de Dios y aquel que no guarda la Palabra de Dios no le ama! Entonces amar a Dios, el principal mandamiento, no significa que siento bonito sentado en la banca de la iglesia el domingo en la mañana. Más bien lo que significa es que trato de hacer lo que complace a Dios, lo que hace feliz a Dios. Y eso es una cuestión diaria.
1 Juan contiene más pasajes que establecen claramente lo que significa amar a Dios.

1 Juan 4:19-21
“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
1 Juan 5:2-3
“En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”
1 Juan 3:22-23
“y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.”
Hay varias falacias corriendo por el cristianismo de hoy. Una muy seria es la falsa idea de que a Dios no le importa si hacemos o no Sus mandamientos, Su voluntad. De acuerdo a esta falacia, todo lo que a Dios le importa es ese único momento cuando comenzamos en la “fe”. “Fe” y “amar a Dios” han sido separados de cuestiones prácticas y son consideradas ciertas nociones de tipo teórico, estados mentales, los cuales existen separadamente de lo que uno vive. ¡Pero la fe significa ser fiel! Y el fiel cuida de complacer a aquel al cual le es fiel, esto es, se ocupa de hacer Su voluntad, Sus mandamientos.
Algo más que se vuelve evidente con lo anterior es que el amor y el favor de Dios no son verdaderamente condicionales, así como algunos nos han hecho creer. Esto también lo vemos en los pasajes anteriores. Entonces en Juan 14:23 leemos:
Juan 14:23 La Biblia de las Américas (LBLA)
"Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada."
Y 1 Juan 3:22
“y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.”
Y en Deuteronomio 5:9-10
“No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”
En Juan 14:23 hay un “si” y una “y”. Si alguien ama a Jesús, guardará Su Palabra, Y, como resultado, el Padre lo amará y Él junto con Su Hijo vendrán y morarán en él. También en 1 Juan, recibimos cualquier cosa que le pidamos, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos lo que le complace. También en Deuteronomio, el misericordioso amor de Dios se demuestra a aquellos que le aman y guardan Sus mandamientos . Hay un claro ligamento entre el amor y el favor de Dios con el hacer Su voluntad. Por decirlo de otro modo, no pensemos que desobedecer a Dios, descuidando Su Palabra y Sus mandamientos, no importan de verdad, porque como quiera Dios nos ama. No pensemos de ese modo, cuando decimos que amamos a Dios en verdad lo amamos. Yo creo que si amamos a Dios o no se demuestra mediante la respuesta a la siguiente pregunta simple: ¿Hacemos lo que complace a Dios, Su Palabra, Sus mandamientos? Si la respuesta es sí, entonces amamos a Dios. Si la respuesta es no, entonces no lo amamos. Así de simple.
Juan 14:23-24
“Si alguno me ama, guardará mi palabra; …. El que no me ama, no guarda mis palabras...”

2. “Pero no siento hacer la voluntad de Dios”: El caso de los dos hermanos
Otra área de confusión, cuando se trata de hacer la voluntad de Dios, es la idea de que deberíamos hacer la voluntad de Dios solo si sentimos hacerla. Pero si no lo sentimos entonces estamos disculpados porque, supuestamente, Dios no querría que hiciéramos algo que no sentimos hacer. Pero dime algo: ¿vas a trabajar porque lo sientes? ¿Te levantas en la mañana pensando en cómo te sientes para ir a trabajar y dependiendo de si lo sientes o no te paras de la cama o te volteas y te tapas con la colcha? ¿Así es cómo lo haces? No lo creo. HACES tu trabajo independientemente de cómo te sientas al respecto. Pero cuando se trata de hacer la voluntad de Dios le hemos dado mucho lugar a los sentimientos. Por supuesto que Dios quiere que hagamos Su voluntad y que sintamos hacerla, pero aun si no lo sentimos, es mucho mejor hacerla comoquiera. Un ejemplo de lo que el Señor nos dijo: “ Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti...” (Mateo 18:9). No dijo: “Y si tu ojo te es ocasión de caer y sientes sacarlo entonces hazlo. Pero si no sientes sacarlo entonces estás disculpado -puesto que no sientes hacerlo, lo puedes dejar ahí produciendo que sigas pecando”. ¡El ojo podrido debe de ser sacado, aunque lo sintamos o no, hazlo como quiera, en vez de desobedecerle a Él!
Pero veamos otro ejemplo en Mateo. En Mateo 21, los sumos sacerdotes cuestionaron a Jesús una vez más. Para responder una de esas preguntas Jesús dio la siguiente parábola:
Mateo 21:28-31
“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.”
Su respuesta era correcta. El primero hijo no sentía hacer la voluntad de su padre. Claramente se lo dijo: No quiero ir hoy a la viñedo. Pero luego lo pensó y cambió de opinión. No se sabe lo que causó ese cambio.. Yo creo que le importaba su padre. Escuchó a su padre pedirle que hiciera su voluntad, pero no sentía hacerla. Quería dormir un rato más, tomar su café despacio o tal vez salir con sus amigos. Entonces su primer reacción, tal vez desde la cama, fue “no voy a ir”. Pero luego pensó en su padre y porque lo ama, cambió de opinión, se paró de la cama y fue e hizo lo que su padre quería que hiciera.
El segundo hijo, por otra parte, le dijo a su padre -tal vez también ya levantado de la cama- “Papá, voy a ir”. Pero luego no fue, tal vez se volvió a dormir, luego llamó a un amigo y se desapareció haciendo lo que él quería. Tal vez por un momento “sintió” hacer la voluntad de su padre, pero los sentimiento van y vienen. Entonces ese “sentimiento” de hacer la voluntad de Dios fue reemplazado por otro “sentimiento” de algo diferente y ya no fue.
¿Cuál de estos dos hijos hizo la voluntad de su padre? ¿El que no lo sentía al principio pero que la hizo como quiera o el que al principio sentía hacerla pero en realidad no la hizo? La respuesta es obvia. Ahora, ya vimos que amar al Padre significa hacer Su voluntad. Por lo tanto, podríamos preguntar lo siguiente: ¿Cuál de los dos amaba a su padre? o ¿Con cuál de los dos estaba el padre complacido? ¿Con el que al principio le dijo que iba a hacer Su voluntad y luego no la hizo o con el que en realidad hizo Su voluntad? La respuesta es obviamente la misma: con el que hizo Su voluntad. Entonces concluyendo: Haz la voluntad de Dios, independientemente de los sentimientos. Incluso si la primer respuesta es “No siento hacerla”, cambia de opinión y hazla. Por supuesto que es mucho mejor sentir hacer la voluntad de Dios y hacerla, pero entre no hacer la voluntad de Padre y hacerla sin querer necesariamente hacerla, la opinión a escoger aquí es: Como quiera voy a hacer la voluntad de mi Padre, porque lo amo y quiero complacerlo.
3. La noche en Getsemaní

Ahora, lo anterior no significa que no podemos o no deberíamos hablarle al Padre y pedirle otras opciones posibles. Nuestra relación con el Padre es una RELACIÓN real. El Señor quiere los canales de comunicación con Sus hijos-siervos siempre abiertos. Lo que sucedió en Getsemaní la noche que Jesús fue entregado para ser crucificado fue característico. Jesús estaba en el jardín con Sus discípulos y Judas el traidor venía junto con los sirvientes de los sumos sacerdotes y los ancianos, a arrestar a Jesús y crucificarlo. Jesús estaba en agonía. Hubiera querido dejar pasar esa copa de Él. Y se lo pidió al Padre:
Lucas 22:41-44
“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.”
No hay nada de malo en preguntar al Padre si hay alguna salida. No hay nada de malo en preguntarle al Padre si hoy puedes quedarte en casa y no ir al viñedo. Lo que está mal es quedarse en casa comoquiera y sin preguntarle. Eso es desobediencia. Pero no está mal preguntarle por una excepción o por otra alternativa. De hecho, si no hay otra forma, puede que obtengas una motivación especial para avanzar y hacer Su voluntad, Jesús obtuvo tal motivación: “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”.
Jesús hubiera querido que pasara de Él la copa, PERO solo si esa era la voluntad de Dios. Y en ese caso no lo era. Y Jesús la aceptó. Como le dijo a Pedro después de que llegó Judas con la compañía de guardias:
Juan 18:11
“Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”
Jesús siempre hizo lo que complacía al Padre, incluso si no sentía hacerlo. Y por eso, porque siempre hizo lo que complacía al Padre, el Padre nunca lo dejó solo. Como Él dijo:
Juan 8:29
“Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.”
Él es nuestro ejemplo. Como el apóstol Pablo también nos dice en Filipenses:
Filipenses 2:5-11
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Jesús se humilló a sí mismo. Dijo: “que se haga Tu voluntad y no la mía”. ¡Jesús obedeció!
Y lo mismo debemos de hacer nosotros también. El mismo pensar, la misma obediencia, la mente que dice no mi voluntad sino la Tuya esté en nosotros también. Como Pablo continúa:
Filipenses 2:12-13
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

“Por lo tanto, amados míos” esto es, porque tenemos tal ejemplo de obediencia, Jesucristo nuestro Señor, obedezcamos también cuidando nuestra salvación con temor y temblor de Dios, es el obrar en nosotros el querer como el hacer por Su buena voluntad. Como Santiago dice:
Santiago 4:6-10
“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.”
Conclusión
Amar al Señor con todo nuestro corazón es el mandamiento más importante. Pero amar a Dios no es un estado de la mente, donde “sentimos bonito” respecto a Dios. Amar a Dios es lo mismo que hacer lo que Dios quiere. No hay tal cosa de amar a Dios mientras que al mismo tiempo le desobedezco. No existe eso de tener fe y ser infiel. La fe no es un estado mental. La fe en Dios y Su Palabra es serle fiel a Dios y a Su Palabra. No creamos la falacia que trata de separar una cosa de la otra. También el amor de Dios y Su favor vuelve a aquellos que le aman, esto es, a aquellos que hacen lo que a Él le place, Su voluntad. Además, también vimos que es mejor continuar y hacer la voluntad de Dios aunque no lo sintamos, que desobedecerle. Esto no nos hace robots sin sentimientos. Podemos (deberíamos) hablarle al Señor y pedirle otra alternativa para que nos la provea. Él es el Maestro más maravilloso de todos, misericordioso y bueno con sus hijos. Y si no hay otra alternativa Él nos fortalecerá para hacer lo que parece muy difícil para nosotros, exactamente como lo hizo con Jesús aquella noche.

lunes, 8 de agosto de 2016

EL MISTERIO DE LA VOLUNTAD DE DIOS

POR BILLY GRAHAM

El pecado ha cegado a los hombres y mujeres, así que la persona que no ha sido salvada ve la vida de acuerdo con una perspectiva falsa. 

Pero los cristianos que han nacido de nuevo ven la vida no como una masa indefinida, confusa y sin sentido, sino como algo planeado y con propósito. Sus ojos han sido abiertos a la verdad espiritual.


la-fe-y-el-poder-de-dios.jpg En su sermón inaugural en Nazaret, Cristo dijo que una de las razones por las que había venido a la tierra era “proclamar […] la recuperación de la vista a los ciegos” (Lucas 4:18, LBLA). El evangelio de Cristo nos ayuda a ver nuestra necesidad y nuestra impotencia, y luego nos muestra la gracia redentora que Dios ha puesto al alcance de todo hombre y mujer. En la Biblia somos llamados “hijos de la luz y del día” (1 Tesalonicenses 5:5), porque Dios quiso compartir sus misterios y secretos con nosotros. Ya no estamos en tinieblas y sabemos de dónde vinimos, sabemos por qué estamos aquí y sabemos adónde vamos. En Efesios 1:9-10 nos enteramos de uno de los misterios de Dios que Él ha revelado. “Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra”. Es la voluntad de Dios que en algún momento en el futuro, tal vez muy pronto, estemos todos juntos con Él. ¿Y cuál es la voluntad de Dios para nosotros hoy? A lo largo de las edades ha sido el deseo del corazón de hombres y mujeres devotos conocer y seguir la voluntad de Dios cada día. David dijo: “Enséñame a hacer tu voluntad” (Salmos 143:10). ¿Está usted dispuesto a hacer la voluntad de Dios? Somos exhortados a buscar la voluntad del Señor. En Efesios 5:17 leemos: “Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál sea la voluntad del Señor”. Conocer la voluntad de Dios es la sabiduría más elevada. Jesús dijo: “El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios” (Juan 7:17). Vivir en el centro de la voluntad de Dios elimina toda la falsedad de la religión y pone el sello de la verdadera sinceridad sobre nuestro servicio a Dios. Como dice la Biblia: “No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios” (Efesios 6:6). Usted debería desear la voluntad de Dios para su vida más que nada en el mundo. Usted puede tener paz en su corazón con pocas cosas si se encuentra en la voluntad de Dios; pero puede ser infeliz con muchas cosas si está fuera de su voluntad. Usted puede tener gozo en la oscuridad si se encuentra en la voluntad de Dios, pero puede ser un desdichado con riquezas y fama si está fuera de su voluntad. Usted puede ser feliz en el sufrimiento si se encuentra en la voluntad de Dios, pero puede tener agonía con buena salud si está fuera de su voluntad. Usted puede estar contento en la pobreza si se encuentra en la voluntad de Dios; pero puede ser desdichado en la riqueza si está fuera de su voluntad. Usted puede estar en calma y en paz en medio de la persecución, siempre que se encuentre en la voluntad de Dios; pero puede ser una persona infeliz y derrotada en medio de las aclamaciones si está fuera de su voluntad. Toda la vida gira alrededor de esta bisagra divina: la voluntad de Dios. Así que es sumamente importante que descubramos su plan para nuestra vida. Tenga una buena relación con Dios La Biblia revela que Dios tiene un plan para cada vida, y que si vivimos en una comunión constante con Él, Él nos dirigirá y guiará en el cumplimiento de este plan. Algunos de nosotros nos conformamos con mucho menos que lo mejor de Dios. Sin embargo, si usted ha sustituido lo mejor por lo bueno, no desespere. Donde se encuentre en este momento, entregue su vida incondicionalmente a Dios, y Él aún puede convertirla en algo bello que sea una honra para su nombre. Tenga en mente que la voluntad de Dios es revelada solo a creyentes que han nacido de nuevo. La Biblia dice: “Sean transformados [ … ]. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Dios no revela su plan a través de adivinos, oráculos o magos. Su voluntad está reservada para quienes han confiado en Cristo para la salvación. Comparte sus secretos solo con los que han sido redimidos y transformados. Usted no puede conocer la voluntad de Dios para su vida a menos que acuda primero a la cruz, confiese que es un pecador y reciba Cristo como Señor y Salvador. Si desea el plan perfecto que Dios tiene para su vida, tendrá que pasar por el Calvario para obtenerlo. Solo a través de Cristo podemos tener una buena relación con Dios y conocer su plan para nuestra vida. La Biblia nos dice ¿Cómo nos revela Dios su plan? Primero, la voluntad de Dios es revelada a través de la Biblia. Isaías dijo: “Consulten en el libro del Señor y lean” (Isaías 34:16). Tal vez se pregunte lo que significa “Antiguo Testamento” y “Nuevo Testamento”. En un testamento, una persona expresa su voluntad. Un testamento es nulo e inválido si no está escrito. En el Nuevo Testamento tenemos un testamento de Dios por escrito. Ha perdurado durante siglos. Nunca ha sido revocado. Sigue siendo válido hoy. 1. Es la voluntad de Dios que vivamos por encima del pecado. “La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa” (1 Tesalonicenses 4:3-4). No es la voluntad de Dios que los creyentes “se sometan nuevamente al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1). Si decimos que moramos en él, también debemos “vivir como él vivió” (1 Juan 2:6). 2. Es su voluntad que tengamos corazones agradecidos. “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). ¡En una era de quejas, lamentos y murmuraciones, es muy fácil caer en un patrón de desagradecimiento! Dios desea que tengamos corazones agradecidos. 3. Es la voluntad de Dios que andemos rectamente. “Porque ésta es la voluntad de Dios: que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos” (1 Pedro 2:15). El mundo no puede refutar a los que andan rectamente y “practican el bien” en el Señor. El mayor y más convincente argumento para la fe cristiana es una vida transformada. 4. Es la voluntad de Dios escuchar nuestras oraciones. “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14). 5. Es la voluntad de Dios que los cristianos se amen. “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce” (1 Juan 4:7). La mayor evidencia de que Cristo está morando en su corazón es que usted ame a los hijos de Dios. ¡Cuídese de involucrarse en polémicas, de enfrascarse en argumentos sectarios y discusiones infructíferas! Que el amor sea el principio que prevalezca en su vida. Esta es la voluntad de Dios. 6. No es la voluntad de Dios que alguno perezca. “El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9). Si usted desea conocer la voluntad de Dios, aparte un tiempo especial cada día para leer la Biblia. Léala en actitud de oración, con regularidad, medite en ella y Dios lo guiará hacia su bendita voluntad. ¡Hay una guía! Segundo, la voluntad de Dios es revelada a través del Espíritu Santo. Cuando Cristo ascendió a la gloria, envió a la tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, para morar en el corazón de los discípulos. Jesús prometió: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir” (Juan 16:13). El Espíritu Santo revela la voluntad de Dios a sus hijos que creen: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Romanos 8:14). La iglesia primitiva dependía del Espíritu Santo para que les revelara la voluntad de Dios. Por ejemplo, leemos afirmaciones como ésta: “Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia. Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió” (Hechos 16:6-7). Y, en Hechos 13:2, “el Espíritu Santo dijo: ‘Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado'”. Tercero, la voluntad de Dios se revela a través de una conciencia transformada. “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados […]. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Escuche a su conciencia Cuando nos convertimos a Cristo, nuestra conciencia se hace sensible al Espíritu de Dios. Esto es lo que quiere significar la Biblia cuando dice: “Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe” (1 Timoteo 3:9). Cuando la conciencia está pervertida y cauterizada por el pecado, no es confiable. Pero cuando nacemos de Dios, nuestra conciencia pecaminosa es purificada; nuestros corazones pueden percibir entonces la voluntad de Dios. Para la conciencia transformada, hay cosas que en su momento parecían correctas y ahora parecen incorrectas; hay cosas que parecían necias y ahora, sabias; y cosas que parecían aburridas ahora disfrutamos con el mayor deleite. Las “cosas viejas” pasarán, y “todas” –incluyendo la conciencia– serán “hechas nuevas” (2 Corintios 5:17 RV60). Mientras que nuestra conciencia natural buscaba las cosas que nos gratificaban, nuestra conciencia redimida buscará las cosas que son agradables a Dios. Solo los que tienen una conciencia transformada pueden conocer el misterio de la voluntad de Dios. Cuarto, la voluntad de Dios se revela a través de las circunstancias. La Biblia dice: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28). Dios tiene un plan para usted Cuando era una joven cristiana, mi esposa Ruth quería ser misionera, como sus padres. Pero Dios tenía otros planes para su vida. Sirvió, sin embargo, como una especie de misionera, ministrando diariamente a su pequeña congregación de hijos mientras el padre de ellos iba a los confines de la tierra a predicar el evangelio. El cambio de las circunstancias reveló la voluntad de Dios para ella, y ha estado feliz donde Dios la colocó. Muchos pedimos que Dios cambie las circunstancias de acuerdo con nuestros deseos, en vez de conformar nuestra voluntad a la suya. Dios tiene un plan para la vida de cada cristiano. Cada circunstancia, cada giro del destino, es para el bien de usted. Obra conjuntamente para hacerlo completo a usted. El plan de Dios para usted está siendo perfeccionado. Todas las cosas obran juntas para el bien de usted y la gloria de Él. No permita que las circunstancias lo aflijan. Más bien, busque que la voluntad de Dios para su vida se revele en y a través de esas circunstancias. Quinto, la voluntad de Dios se revela a través de la oración. La Biblia dice: “Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios” (Romanos 8:27). Discierna en oración La oración nos coloca en la actitud correcta para discernir la voluntad de Dios. Jesús obtuvo su mayor triunfo en el solitario Getsemaní cuando oró: “No se cumpla mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). “Satanás tiembla cuando ve al santo más débil de rodillas”. Si el enemigo de las almas puede evitar que nos arrodillemos, ha obtenido una importante victoria. Lo animo a apartar un tiempo con Dios en oración cada día. Es allí, en ese lugar silencioso, lejos del ruido y la confusión del mundo, donde Dios hace conocer su voluntad. Y ahora una palabra para usted, si está fuera de la voluntad de Dios: usted fue hecho para tener comunión con Dios. Dios ha producido un plan fabuloso para su vida, y está esperando pacientemente ponerlo por obra. Tal vez usted ya haya experimentado pena y desilusión en la búsqueda de sus propios planes egoístas para su vida. Sus castillos de arena se han derrumbado antes sus ojos, sus esperanzas han sido destruidas, sus sueños no se han materializado. La vida es así cuando uno está fuera de la voluntad de Dios. El deseo de Dios es “que nadie perezca”, y “que todos se arrepientan”. No es su voluntad que usted sufra derrota tras derrota. No es voluntad de Él que usted viva bajo el peso aplastante de la culpa. Cristo está parado a su puerta hoy, invitándolo: “Vengan a mí […], y yo les daré descanso” (Mateo 11:28). ¿No quiere abrir la puerta para dejarlo entrar? “Tal como lo planeé” Se cuenta la historia del hombre que diseñó y planificó el Puente de Brooklyn. Al comenzar la construcción, se enfermó y tuvo que guardar cama varios meses. Solo cuando el puente fue terminado pudo ser llevado en una camilla para verlo. Lo inspeccionó de punta a punta, y luego exclamó con gran alegría: “Exactamente de acuerdo con el plan. ¡Tal como lo planeé!”. Un día nos presentaremos frente a Dios. Él inspeccionará su obra. ¿Le dirá: “Exactamente de acuerdo con el plan”? Los planes para su vida fueron preparados en el cielo antes que naciera. Dios dijo de usted: “Si esta persona cede su voluntad ante mí en cada vuelta del camino a lo largo de la vida, no solo encontrará el mayor gozo y satisfacción en la vida, sino que todo el universo a lo largo de la eternidad se maravillará de la obra de Dios”. Reciba a Jesucristo como su Salvador y Señor hoy. Deje que Él gobierne su corazón. “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Juan 1:12).

sábado, 6 de agosto de 2016

¿DEBEN SER POBRES LOS CRISTIANOS?


EL PUNTO DE VISTA BÍBLICO


EN CIERTA ocasión, Jesús le dijo a un joven gobernante rico que vendiera todas sus pertenencias e hiciera dádivas a los pobres. Cuenta el relato que, abatido por estas palabras, el joven se fue contristado “porque tenía muchas posesiones”. Entonces, Jesús dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícil les será a los que tienen dinero entrar en el reino de Dios!”. Y añadió: “Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios” (Marcos 10:21-23; Mateo 19:24).

¿Qué quiso decir Jesús? ¿Son incompatibles las riquezas y la adoración verdadera? ¿Deben los cristianos acaudalados sentirse culpables por tener dinero? ¿Espera Dios que los cristianos lleven una vida austera?

Dios acoge a “hombres de toda clase” En la antigüedad, Dios no exigió a los israelitas que vivieran en la pobreza. Después de ocupar su porción de tierra asignada, comenzaron a cultivar el terreno, criar ganado y entablar tratos comerciales para mantener a su familia. Su prosperidad dependía de factores como las condiciones económicas y climáticas, la salud y la visión para los negocios. La Ley de Moisés mandaba al pueblo que tuviera compasión de quienes sufrían reveses económicos y se veían sumidos en la pobreza (Levítico 25:35-40). Por otro lado, algunos israelitas se hacían ricos. Por ejemplo, la Biblia dice que Booz, hombre de fe e integridad que llegó a ser antepasado de Jesucristo, era “poderoso en riquezas” (Rut 2:1). La situación no había cambiado en tiempos de Jesús. Con la respuesta que le dio al hombre rico, mencionado al principio, Jesús no pretendía promover el ascetismo, sino transmitir una importante lección. Desde el punto de vista humano, tal vez pareciera imposible que las personas acaudaladas fueran humildes y aceptaran el medio de salvación de Dios. Sin embargo, como Jesús señaló, “para los hombres esto es imposible, pero para Dios todas las cosas son posibles” (Mateo 19:26). La congregación cristiana del siglo primero acogía a “hombres de toda clase” (1 Timoteo 2:4). Entre ellos había personas adineradas, otras que llevaban una vida holgada y muchas que apenas lograban cubrir sus necesidades básicas. Es posible que algunos fueran ricos antes de hacerse cristianos o que las circunstancias propicias y las buenas decisiones comerciales les reportaran grandes beneficios después de haberse convertido al cristianismo. De igual modo, la hermandad cristiana de la actualidad está compuesta por personas con distintas circunstancias económicas que se esfuerzan por seguir los consejos que da la Biblia con respecto al dinero, pues el materialismo puede afectar a todos por igual. La lección que enseñó Jesús —a raíz de su conversación con el hombre rico— alerta a los cristianos sobre la fuerte atracción que el dinero y las posesiones ejercen a menudo en la gente (Marcos 4:19). Advertencia para los ricos. Aunque la Biblia no desaprueba la posesión de riquezas, sí condena el amor al dinero. El escritor bíblico Pablo indicó que “el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales”. Además recalcó que, por permitir que el deseo de hacerse ricos ahogara sus intereses espirituales, “algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores” (1 Timoteo 6:10). Es interesante notar que Pablo dio instrucciones específicas a los cristianos acaudalados. Dijo: “A los que son ricos en el presente sistema de cosas da órdenes de que no sean altaneros, y de que cifren su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas” (1 Timoteo 6:17). Como indican estas palabras, existe el peligro de que las personas adineradas se vuelvan orgullosas y se crean superiores a las demás. También pudieran sentirse tentadas a pensar que las riquezas ofrecen verdadera seguridad, algo que solo Dios puede darles. Los cristianos acomodados pueden protegerse de estos peligros siendo “ricos en obras excelentes”. Entre dichas obras está el ser “liberales, listos para compartir”, es decir, el dar generosamente a los necesitados (1 Timoteo 6:18). Por otro lado, tanto los cristianos ricos como los pobres pueden emplear parte de sus recursos para apoyar la difusión de las buenas nuevas del Reino de Dios, una labor de primordial importancia para los cristianos verdaderos de hoy en día. Su generosidad revela que tienen una actitud apropiada con respecto a los bienes materiales. Además, esta cualidad les granjea el cariño de Jehová Dios y Jesucristo, quienes aman a los dadores alegres (Mateo 24:14; Lucas 16:9; 2 Corintios 9:7). Las cosas más importantes. En vista de lo mencionado, es obvio que la pobreza no es un requisito divino para los cristianos. Ahora bien, estos no deben estar “resueltos a ser ricos”, aunque sí trabajen con empeño a fin de llevar una vida digna (1 Timoteo 6:9). Dependiendo de la economía de cada país y otros factores, sus esfuerzos les reportarán mayores o menores beneficios (Eclesiastés 11:6). Sea cual sea su situación económica, los cristianos tratan por todos los medios de “asegurar las cosas más importantes” (Filipenses 1:10). Al poner los intereses espirituales en primer lugar, atesoran para sí con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para lograr asirse firmemente de la vida que realmente lo es” (1 Timoteo 6:19). 1 Timoteo 6:9. 9 Sin embargo, los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales,  que precipitan a los hombres en destrucción y ruina.

viernes, 5 de agosto de 2016

POR FE MAS NO POR VISTA

Andemos por fe, no por vista “Andamos por fe, no por vista.” (2 CORINTIOS 5:7.) 1. ¿Qué muestra que el apóstol Pablo andaba por fe, no por vista? CORRE el año 55 de nuestra era. Han pasado ya cerca de veinte años desde que un hombre llamado Saulo, que combatía a los cristianos, abrazó el cristianismo y llegó a ser conocido como el apóstol Pablo.

Pero el tiempo no ha menguado ni debilitado su fe en Dios. Aunque no ha contemplado literalmente realidades celestiales, tiene una fe firme. 

De ahí que escriba lo siguiente a los cristianos ungidos, que tienen la esperanza de ir al cielo: “Andamos por fe, no por vista” (2 Corintios 5:7). 2, 3. a) ¿Cómo demostramos que andamos por fe? b) ¿Qué significa andar por vista? 2 Andar por fe implica tener confianza absoluta en que Dios puede dirigir nuestra vida; supone estar totalmente convencidos de que él realmente sabe lo que más nos conviene (Salmo 119:66). A la hora de tomar decisiones y obrar en consecuencia, tenemos en cuenta “realidades que no vemos” (Hebreos 11:1, La Biblia interconfesional). Entre estas se incluyen los prometidos “nuevos cielos y [...] nueva tierra” (2 Pedro 3:13). En cambio, andar por vista significa dejar que nuestra vida esté gobernada únicamente por lo que percibimos a través de los sentidos. Tal proceder es peligroso porque puede inducirnos a desatender por completo la voluntad de Dios (Salmo 81:12; Eclesiastés 11:9). 3 Sea que pertenezcamos al “rebaño pequeño”, que tiene la llamada celestial, o a las “otras ovejas”, que esperan vivir en la Tierra, cada cual debe tomar muy a pecho la exhortación de andar por fe y no por vista (Lucas 12:32; Juan 10:16). Veamos cómo la aplicación de este consejo inspirado evitará que sucumbamos al ‘disfrute temporal del pecado’, que caigamos en el lazo del materialismo y que perdamos de vista el fin del presente sistema de cosas. También examinaremos los peligros que entraña andar por vista (Hebreos 11:25). Rehusemos “disfrutar temporalmente del pecado” 4. ¿Qué elección hizo Moisés, y por qué? 4 Pensemos en la clase de vida que pudo haber tenido Moisés, hijo de Amram. Habiéndose criado en la corte del antiguo Egipto, tenía al alcance de la mano poder, riquezas e influencia. Podría haber razonado así: “He sido instruido en la aclamada sabiduría de Egipto, y soy poderoso en palabras y hechos. Si sigo formando parte de la familia real, podré utilizar mi posición para beneficiar a mis hermanos hebreos oprimidos” (Hechos 7:22). No obstante, eligió “ser maltratado con el pueblo de Dios”. ¿Por qué? ¿Qué lo movió a dar la espalda a todo cuanto ofrecía Egipto? La Biblia responde: “Por fe [Moisés] dejó a Egipto, pero sin temer la cólera del rey, porque continuó constante como si viera a Aquel que es invisible” (Hebreos 11:24-27). La fe que Moisés tenía en que Jehová siempre recompensa a los que obran con justicia lo ayudó a resistir el pecado y la complacencia, así como el placer temporal que producen. 5. ¿Qué nos anima a hacer el ejemplo de Moisés? 5 También nosotros a menudo nos vemos en la necesidad de tomar decisiones difíciles: “¿Debería abandonar ciertas prácticas o hábitos que no están del todo en armonía con los principios bíblicos? ¿Debería aceptar un empleo que parece ventajoso en sentido material, pero que estorbará mi progreso espiritual?”. El ejemplo de Moisés nos anima a no hacer elecciones que reflejen la estrechez de miras de este mundo, sino, más bien, ejercer fe en la sabia visión de futuro de “Aquel que es invisible”, Jehová Dios. Al igual que Moisés, la amistad de Jehová debe ser mucho más valiosa para nosotros que cualquier cosa que ofrezca este mundo. 6, 7. a) ¿Cómo demostró Esaú que prefería andar por vista? b) ¿Qué advertencia contiene el ejemplo de Esaú? 6 Ahora comparemos a Moisés con Esaú, hijo del patriarca Isaac. Esaú prefirió la gratificación instantánea (Génesis 25:30-34). Al ‘no apreciar las cosas sagradas’, cedió sus derechos de primogénito “a cambio de una sola comida” (Hebreos 12:16). No pensó en el efecto que la venta de la primogenitura tendría en su relación con Jehová o en las consecuencias que traería a sus descendientes. Careció de visión espiritual. Cerró los ojos a las valiosísimas promesas de Dios, desdeñando su valor. Esaú anduvo por vista, no por fe. 7 El ejemplo de Esaú nos sirve de advertencia (1 Corintios 10:11). Cuando tomemos decisiones, sean grandes o pequeñas, no nos dejemos seducir por la propaganda del mundo de Satanás, que dice que debemos tener de inmediato lo que deseamos. Preguntémonos: “¿Reflejan mis decisiones tendencias como las de Esaú? Para obtener ahora mismo las cosas que quiero, ¿deberé relegar los intereses espirituales a un segundo plano? ¿Estoy poniendo en peligro mi amistad con Jehová y mi recompensa futura por las elecciones que hago? ¿Qué ejemplo doy a otros?”. Si nuestras decisiones reflejan que apreciamos las cosas sagradas, Jehová nos bendecirá (Proverbios 10:22). Evitemos el lazo del materialismo 8. ¿Qué amonestación se dio a los cristianos de Laodicea, y por qué es de interés para nosotros? 8 A fines del siglo primero, el glorificado Jesucristo entregó en una revelación al apóstol Juan un mensaje para la congregación de Laodicea (Asia Menor) en el que la amonestaba para que dejara su actitud materialista. Aunque gozaban de riqueza material, los cristianos laodicenses estaban en la bancarrota, espiritualmente hablando. En lugar de seguir andando por fe, permitieron que las posesiones los privaran de su visión espiritual (Revelación [Apocalipsis] 3:14-18). El materialismo produce el mismo efecto en la actualidad. Socava nuestra fe e impide que “corramos con aguante la carrera” por la vida (Hebreos 12:1). Si no tenemos cuidado, “los placeres de esta vida” pueden ir eclipsando las actividades espirituales hasta ‘ahogarlas completamente’ (Lucas 8:14). 9. ¿Cómo nos protege estar contentos con lo necesario y agradecer el alimento espiritual? 9 Un elemento clave para proteger nuestra espiritualidad es estar contentos con lo necesario, en vez de usar el mundo plenamente y enriquecernos (1 Corintios 7:31;1 Timoteo 6:6-8). Al andar por fe y no por vista, nos deleitamos en el paraíso espiritual presente. Cuando tomamos alimento espiritual nutritivo, ¿acaso no nos sentimos movidos a gritar “gozosamente a causa de la buena condición de corazón”? (Isaías 65:13, 14.) Además, nos agrada mucho la compañía de quienes manifiestan el fruto del espíritu de Dios (Gálatas 5:22, 23). ¡Qué importante es, pues, que las cosas espirituales que Jehová nos suministra nos satisfagan y reanimen! 10. ¿Qué preguntas es conveniente que nos planteemos? 10 Es conveniente que nos planteemos preguntas como: “¿Qué lugar ocupan en mi vida las cosas materiales? ¿Utilizo mis bienes para llevar una vida dedicada a los placeres, o para promover la adoración verdadera? ¿Qué me resulta más grato: estudiar la Biblia y tener compañerismo con mis hermanos en las reuniones de la congregación, o pasar fines de semana sin responsabilidades cristianas? ¿Destino muchos fines de semana al esparcimiento, en vez de emplear ese tiempo para predicar y realizar otras actividades relacionadas con la adoración pura?”. Andar por fe significa mantenerse ocupado en la obra del Reino, teniendo absoluta confianza en las promesas de Jehová (1 Corintios 15:58). No perdamos de vista el fin 11. ¿Cómo nos ayuda el que andemos por fe a no perder de vista el fin? 11 Andar por fe nos ayuda a rechazar las ideas carnales de que el fin todavía tardará en llegar o que no va a llegar nunca. A diferencia de los escépticos, que no dan importancia a las profecías bíblicas, nosotros vemos la correspondencia entre los sucesos mundiales y lo que la Palabra de Dios predijo para nuestra época (2 Pedro 3:3, 4). Por ejemplo, ¿no prueban la actitud y el comportamiento de la gente en general que vivimos en “los últimos días”? (2 Timoteo 3:1-5.) Percibimos a través de los ojos de la fe que los acontecimientos actuales no son una simple repetición de la historia, sino que constituyen “la señal de [la] presencia [de Cristo] y de la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 24:1-14). 12. ¿Cómo se cumplieron en el siglo primero las palabras de Jesús recogidas en Lucas 21:20, 21? 12 Examinemos un hecho que ocurrió en el siglo primero y que tiene un paralelo en nuestro tiempo. Jesucristo dio la siguiente advertencia a sus seguidores: “Cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de Jerusalén retírense” (Lucas 21:20, 21). En cumplimiento de esta profecía, los ejércitos romanos comandados por Cestio Galo asediaron Jerusalén en el año 66. Pero, de repente, las tropas se retiraron, lo cual sirvió de señal para que los cristianos ‘huyeran a las montañas’. En el 70, los ejércitos romanos regresaron, atacaron la ciudad y destruyeron el templo. Según Josefo, más de un millón de judíos perecieron y 97.000 fueron hechos cautivos. De este modo se ejecutó la sentencia divina contra el sistema de cosas judío. Sin embargo, los que anduvieron por fe y acataron la advertencia de Jesús se libraron de la calamidad. 13, 14. a) ¿Qué sucesos tendrán lugar en el futuro cercano? b) ¿Por qué debemos seguir atentos al cumplimiento de las profecías bíblicas? 13 Algo parecido está por suceder en nuestros días. Elementos de la Organización de las Naciones Unidas participarán en la ejecución de la sentencia divina. Tal como el objetivo de los ejércitos romanos del siglo primero era mantener la pax romana (época de paz y prosperidad del Imperio romano), el de las Naciones Unidas es garantizar el mantenimiento de la paz. Aunque los ejércitos romanos intentaron que el mundo de entonces gozara de una relativa seguridad, se convirtieron en los desoladores de Jerusalén. Del mismo modo, las profecías bíblicas indican que potencias militarizadas de las Naciones Unidas verán a la religión como un elemento perturbador y tomarán medidas para destruir a la Jerusalén moderna —la cristiandad—, así como al resto de Babilonia la Grande (Revelación 17:12-17). En efecto, todo el imperio mundial de la religión falsa está a punto de ser destruido. 14 La desolación de la religión falsa señalará el comienzo de la gran tribulación. En la fase final de esta, los elementos del malvado sistema de cosas actual que aún subsistan serán destruidos (Mateo 24:29, 30; Revelación 16:14, 16). Si andamos por fe, seguiremos atentos al cumplimiento de las profecías bíblicas. No nos dejaremos embaucar pensando que una institución de origen humano, como las Naciones Unidas, sea el instrumento que Dios empleará para traer verdadera paz y seguridad. Por lo tanto, ¿no deberíamos demostrar por nuestra forma de vivir que estamos convencidos de que “el gran día de Jehová está cerca”? (Sofonías 1:14.) Los peligros de andar por vista 15. ¿En qué trampa cayó el pueblo de Israel a pesar de haber sido bendecido por Dios? 15 Lo que le sucedió al antiguo pueblo de Israel demuestra los peligros que conlleva dejar que nuestra fe se debilite a consecuencia de andar por vista. A pesar de haber sido testigos de las diez plagas que humillaron a los falsos dioses de Egipto y haber experimentado después la espectacular liberación a través del mar Rojo, los israelitas desobedecieron y fabricaron un becerro de oro para adorarlo. Se inquietaron y se cansaron de esperar a Moisés, que “tardaba mucho en bajar de la montaña” (Éxodo 32:1-4). La impaciencia los llevó a adorar un ídolo visible. El que anduvieran por vista fue un insulto para Jehová y causó la ejecución de “unos tres mil hombres” (Éxodo 32:25-29). ¡Qué triste es cuando un siervo de Jehová toma decisiones que demuestran que no confía en Dios y en su capacidad para cumplir sus promesas! 16. ¿Cómo perjudicó a los israelitas fijarse solo en la apariencia exterior de las cosas? 16 Fijarse solo en la apariencia exterior de las cosas también perjudicó a los israelitas de otras maneras. Los hizo temblar de miedo frente a sus enemigos (Números 13:28, 32;Deuteronomio 1:28). Dio lugar a que desafiaran la autoridad dada por Dios a Moisés y se quejaran de su suerte. Su falta de fe hizo que prefirieran Egipto, país dominado por los demonios, a la Tierra Prometida (Números 14:1-4; Salmo 106:24). ¡Cuánto dolor debió causar la insolencia de este pueblo a su Rey invisible, Jehová! 17. ¿Qué impulsó a los israelitas a rechazar la guía de Jehová en tiempos de Samuel? 17 En tiempos del profeta Samuel, la favorecida nación de Israel volvió a caer en la trampa de andar por vista. Quisieron tener un rey visible. Aunque Jehová había demostrado ser su Rey, esto no bastó para hacerlos andar por fe (1 Samuel 8:4-9). Tontamente rechazaron la guía perfecta de Jehová y optaron por ser como los pueblos vecinos en perjuicio propio (1 Samuel 8:19, 20). 18. ¿Qué lecciones aprendemos sobre los peligros que entraña andar por vista? 18 En nuestros tiempos, los siervos de Jehová Dios valoramos mucho nuestra buena relación con él. Ansiamos aprender y aplicar en la vida las valiosas lecciones que extraemos de los ejemplos del pasado (Romanos 15:4). Cuando los israelitas anduvieron por vista, olvidaron que Dios los dirigía mediante Moisés. Si nos descuidamos, nosotros también podríamos olvidar que Jehová Dios y el Moisés Mayor, Jesucristo, dirigen a la congregación cristiana en la actualidad (Revelación 1:12-16). Debemos guardarnos de adoptar un punto de vista humano sobre la parte terrestre de la organización de Jehová. De lo contrario, podríamos desarrollar un espíritu quejumbroso y perder el aprecio por los representantes de Jehová y por el alimento espiritual que nos proporciona “el esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45). Resolvámonos a andar por fe 19, 20. ¿Qué estamos resueltos a hacer, y por qué razón? 19 Dice la Biblia: “Tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales” (Efesios 6:12). Nuestro principal enemigo es el Diablo. En su intento de destruir nuestra fe en Jehová, no desaprovechará ningún instrumento de persuasión que pueda desviarnos de nuestra decisión de servir a Dios (1 Pedro 5:8). ¿Cómo evitamos que nos engañe la apariencia exterior del sistema de Satanás? ¡Andando por fe, no por vista! La confianza en las promesas de Jehová impedirá que experimentemos “naufragio respecto a [nuestra] fe” (1 Timoteo 1:19). Por lo tanto, resolvámonos por todos los medios a seguir andando por fe, con absoluta confianza en la bendición de Jehová, y sigamos orando para que podamos escapar de las cosas que han de suceder pronto (Lucas 21:36). 20 En nuestro andar por fe y no por vista, contamos con un Modelo magnífico. “Cristo sufrió por ustedes —dice la Biblia—, dejándoles dechado para que sigan sus pasos con sumo cuidado y atención.” (1 Pedro 2:21.) El siguiente artículo analizará cómo podemos seguir andando como él anduvo. ¿Qué respondería? • ¿Qué aprendió de los ejemplos de Moisés y Esaú en cuanto a andar por fe y no por vista? • ¿Cuál es un elemento clave para evitar el materialismo? • ¿Cómo nos ayuda el que andemos por fe a no pensar que el fin todavía tardará mucho en llegar? • ¿Por qué es peligroso andar por vista? [Ilustración de la página 17] Moisés anduvo por fe [Ilustración de la página 18] ¿Le impide a menudo el esparcimiento participar en actividades teocráticas? [Ilustración de la página 20] ¿Cómo nos protege prestar atención a la Palabra de Dios?

jueves, 4 de agosto de 2016

PIDE QUE EL ESPÍRITU SANTO TE VISITE

Dios habla hoy. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Mateo 28:19 El SEÑOR ha desnudado Su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán La salvación de nuestro Dios. Isaías 52:10 

Imagínese usted un grupito de hombres humildes sin ningún tipo de estudio ni prominencia, ni recursos financieros, ni influencia política, gente ignorante y totalmente normal, y aún podríamos decir en términos sociales, inferior, en un país minúsculo como era Israel dominado por un poder muy grande, como era el imperio romano, y el Señor Jesucristo les está diciendo: 

Ustedes me van a ser testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y en toda la tierra. Y no solamente eso sino que en otro pasaje en la Gran Comisión les dijo: "Id y haced discípulos a todas las naciones, enseñándoles las cosas que Yo les he instruido." Si uno piensa que este grupito insignificante, minúsculo pudiera discipular a todas las naciones, ir a toda la Tierra, predicar el Evangelio y que eso se cumpliera como se ha cumplido en los dos mil años que han transcurrido desde que esa Palabra del Señor fue registrada en las Escrituras, eso nos indica del Poder de la Palabra de Dios, la autenticidad de la Palabra del Señor. ¿A quién se le hubiera ocurrido que ese grupo de gente pudiera impactar el mundo como lo ha impactado el Evangelio del cristianismo? las naciones más poderosas del mundo han dado expresión de fe en Jesucristo. Todas las naciones del mundo han sido penetradas por el cristianismo. En nuestro tiempo, yo estoy predicando desde Estados Unidos, una nación que, a pesar que se está alejando de las cosas de Dios, durante siglos ha sido una nación totalmente cristiana y todavía contiene decenas y decenas de millones de personas que se identifican con el Evangelio. En todas partes del mundo: en Europa, en Asia, África, Latinoamérica, Australia, India, el Evangelio de Jesucristo ha sido proclamado y ese Evangelio poderoso ha gobernado naciones y tenido impacto sobre la cultura de la humanidad, sobre la ciencia, sobre las artes, sobre los estudios de sociología, historia, política, economía. Increíble cómo ese grupito minúsculo de hombres y mujeres que no parecía ofrecer mucho, como dice Primera de Corintios, sin embargo esa Palabra, esa asignación de Jesucristo de que discipularan las naciones, de que fueran por todas partes del mundo predicando el Evangelio se cumplió al pie de la letra, mucho más allá de lo que esas palabras originales de Marcos, Mateo, Hechos hubieran sugerido. ¿Por qué? primeramente porque es Palabra de Dios. En segundo lugar, porque precisamente ese grupito minúsculo de gente recibió el bautismo del Espíritu Santo, recibió la llenura del Espíritu Santo, recibió la ayuda sobrenatural del Poder de Dios, y sabemos que si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros? Lo único que necesita un hombre, una mujer, un grupo, una Iglesia, una denominación es el respaldo, la Presencia del Espíritu Santo en su vida. A Dios no le importa que sea una persona no educada, sencilla, débil en la carne, si esa persona se abre al Poder y a la unción del Espíritu Santo esa persona puede hacer cualquier cosa como lo hizo este grupo pequeño de hombres y mujeres. Lo que hizo la diferencia sin embargo fue ese bautismo del Espíritu Santo en sus vidas, porque por allí entonces el fuego de ese Espíritu Santo comenzó a correr y a esparcirse precisamente por Judea, por Samaria, por Roma, por Grecia, por todos los países del Medio Oriente, por Europa, y después de eso por medio de la conquista de los países de América, el descubrimiento, siguió por Latinoamérica, por medio de los movimientos misioneros desde el primer momento, siguió moviéndose; Inglaterra, Irlanda, China, Japón, todas partes del mundo hasta nuestros propios tiempos ¿por qué? porque la Presencia y el Poder del Espíritu Santo estaba con ellos. Hermanos: lo que la Iglesia de Jesucristo necesita no es más títulos y estudios teológicos aunque yo creo eso, yo me he beneficiado en mi vida de leer muchos libros y de estudiar, y de ir a universidades y yo creo en eso, es bien importante, pero les aseguro que si no tenemos el Poder, el mover del Espíritu Santo en nuestras vidas en nuestros ministerios, nuestros cultos, nuestros esfuerzos evangelísticos, por más adornos que tengamos, por más recursos tecnológicos, por más templos grandes, por más aparatos que tengamos en nuestros servicios de nada nos va a servir. Lo que respalda y capacita a la Iglesia o a un hombre, una mujer es la vida de oración, la vida de ayuno, la vida de alabanza, la vida de santidad, la vida de entrega total al Señor, esa búsqueda ardua, continua, desesperada, apasionada del Espíritu Santo, eso eso es lo que cambia. Eso es lo que rompe el yugo, eso es lo que rompe las ataduras en nosotros, eso es lo que nos libera de los obstáculos y las trampas, y las complicaciones artificiales que el diablo quiere arrojar en nuestro camino para atarnos y para limitarnos en el desempeño de la labor que Dios nos ha encomendado. Lo que capacita a un siervo, una sierva de Dios para hacer la obra, no importa cuán grandes sean las limitaciones iniciales es la Presencia y el mover del Espíritu Santo en su vida. Por eso es que tenemos que poner las cosas primeras primero. Por eso el Señor les dijo: No se preocupen por los asuntos de que si Jerusalén va a volver a ser la capital del mundo, si Dios les va a devolver a los judíos el poder, eso no les importa a ustedes. Lo que les importa a ustedes es llenarse del Poder del Espíritu Santo para que me sean testigos en todas partes del mundo. Cristiano, hijo de Dios, sierva de Dios, yo te encomiendo en el Nombre del Señor: llénate del Poder del Espíritu Santo, eso es lo que te va a capacitar para romper los amarres de las limitaciones personales que en este tiempo estás confrontando en tu vida, las limitaciones de pasado o de tu familia, o tu falta de educación y te va a capacitar para ser un siervo, una sierva efectiva del Espíritu Santo. Líder cristiano, Pastor que me escuchas o me lees: llénate del Poder del Espíritu Santo, busca de Dios desesperadamente, pídele al Espíritu de Dios que te visite de nuevo con Poder para que tú puedas ser un siervo, un testigo efectivo del Evangelio. Dios les bendiga y me despido de ustedes en el Nombre de ese Cristo Jesús Todopoderoso que nos bautizó.
Por: Dr. Roberto Miranda

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿POR QUE SE LE LLAMA A JESUS EL HIJO DE DIOS?

La respuesta que da la Biblia

Aunque Dios no tiene una esposa literal con la cual engendrar hijos, él es el Creador de todos los seres vivos (Revelación 4:11). Por eso, a Adán, el primer ser humano que creó, se le llama “hijo de Dios” (Lucas 3:38). La Biblia también enseña que Jesús fue creado por Dios, de modo que lo llama “Hijo de Dios” (Juan 1:49).
Dios creó a Jesús antes de dar vida a Adán. Refiriéndose a Jesús, el apóstol Pablo escribió: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15). La vida de Jesús, la primera de las criaturas de Dios, comenzó mucho antes de su nacimiento como ser humano en un establo de Belén. Es más, la Biblia dice que su “origen es de tiempos tempranos, desde los días de tiempo indefinido” (Miqueas 5:2). En el cielo, antes de nacer en la Tierra, Jesús era un espíritu. Él mismo dijo: “He bajado del cielo” (Juan 6:38; 8:23).

martes, 2 de agosto de 2016

¿CUÁL ES LA VOLUNTAD DE DIOS PARA SU VIDA?


Muchos estudiantes desean hacer la voluntad de Dios, pero fracasan porque no saben cuál es. Los siguientes son algunos principios de la Palabra de dios que le ayudarán para discernir cuál es la voluntad de Dios para su vida.

DIOS TIENE GRANDES PLANES PARA SU VIDA.
Nosotros fuimos creados por Dios, a Su imagen, con un propósito. 



Así como Dios separó desde el nacimiento a Isaías (Isaías 49:1), Jeremías (Jeremías 1:5) y Pablo (Gálatas 1:15) para un propósito específico, él también tiene un plan específico para su vida. “'Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11) La Biblia dice que la voluntad de Dios es “buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2) La voluntad de Dios, antes que nada, es que nosotros tengamos una relación con Él mediante Su Hijo, Jesucristo. “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:3-4) Dios quiere que seamos discípulos de Cristo. Esto significa que los Cristianos deben comprometerse a seguir la voluntad de Dios a diario, cualquiera que sea el costo. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome arriba su cruz cada día y sígame.” (Lucas 9:23) La Biblia nos ayudará a conocer la voluntad de Dios. “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105) Dios promete darnos sabiduría si simplemente le pedimos oración, creyendo que Él lo hará. A veces sólo necesitamos pedir a Dios que nos de sabiduría para discernir su voluntad. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5). En Filipenses 4:6, Dios nos dice que podemos orar por todo. Dios nos ha dado el Espíritu Santo para que nos guíe. “Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad.” (Juan 16:13a) Debemos escuchar al consejo de mujeres y hombres santos que Dios ha puesto en nuestras vidas. Muchas veces el consejo de un padre, pastor, ministro de jóvenes, profesor de Escuela Dominical u otra persona madura es justo lo que necesitamos oír para decidir qué es lo que Dios quiere que hagamos. “El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.” (Proverbios 12:15) “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.” (Proverbios 15:22) La Biblia dice que hay una paz que viene cuando agradamos a Dios con nuestras vidas. Cuando decides entre dos alternativas por las que has estado orando, a veces una de las opciones te dará más paz. Esa opción es probablemente la voluntad de Dios. “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposos y seguridad para siempre.” (Isaías 32:17) Debemos confiar en Dios en fe que Él hará su voluntad en nuestras vidas. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes sobre tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6) “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filipenses 1:6) Dios nos ha dado dones y capacidades para usarlas en su servicio. Dios siempre nos equipa para hacer lo que él nos llama a hacer. Si usted no es talentoso en cierta área, probablemente Dios no lo ha llamado a ministrar en esa área. (vea Romanos 12:6-8, 1 Corintios12:1-11 y Efesios 4:11-13 para listas de dones espirituales y una discusión de ellos). Recuerde que el propósito definitivo de Dios para todos nosotros es que Él sea glorificado (1 Corintios 10:31) y que el evangelio y el reino de Dios se expanda (Génesis 50:20 y Filipenses 1:12).

lunes, 1 de agosto de 2016

HÁGASE TU VOLUNTAD

Mateo 6:5-13. Alguien ha dicho que hay dos clases de personas: Las que dicen a Dios “hágase tu voluntad”, y aquellas a quienes Dios tiene que decirles “sálganse con la suya”. 

¿A cuál de estos grupos pertenece usted? Cuando Jesús dijo: “Hágase tu voluntad”, sabía muy bien que Dios siempre sabe lo que hace. Hace mucho tiempo, en un reino distante, un monarca no creía en esto que JESÚS había declarado. Tenía, sin embargo, un súbdito que siempre le recordaba acerca de esta verdad y de su bondad. 

En todas las situaciones decía: ¡Rey mío, no se desanime, porque todo lo que DIOS hace es perfecto. Él nunca se equivoca! Un día el rey salió a cazar junto con su súbdito, y una fiera de la jungla le atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no evitó que Su Majestad perdiese el dedo meñique de la mano derecha. El rey, furioso por lo que había ocurrido, y sin mostrar agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a este: Y ahora, ¿qué me dices? ¿DIOS ES BUENO? Si DIOS fuese bueno yo no hubiera sido atacado, y no hubiera perdido mi dedo. El siervo respondió: Rey mío, a pesar de todas esas cosas, solamente puedo decirle que DIOS es bueno, y que quizás eso de perder un dedo, sea para su bien. Todo lo que DIOS hace es perfecto. ¡Él nunca se equivoca! El rey indignado con la respuesta del súbdito, mandó que fuese metido en la celda más oscura y más fétida del calabozo. Después de algún tiempo, el rey salió nuevamente para cazar, y fue atacado, esta vez, por una tribu de indios que vivían en la selva. Estos indios eran temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos para sus dioses. Inmediatamente después que capturaron al rey, comenzaron a preparar, llenos de júbilo, el ritual del sacrificio. Cuando ya tenían todo listo, y el rey estaba delante del altar, el sacerdote indígena, al examinar a la víctima observó furioso: ¡Este hombre no puede ser sacrificado, pues es defectuoso! ¡Le falta un dedo! Luego, el rey fue liberado. Al volver al palacio, muy alegre y aliviado, liberó a su súbdito y pidió que fuera su presencia. Al ver a su siervo, le abrazó afectuosamente diciendo: ¡Querido siervo, DIOS fue realmente bueno conmigo! Tú debes haberte enterado que escapé justamente porque no tenía uno de mis dedos. Pero ahora tengo una gran duda en mi corazón: Si DIOS es tan bueno, ¿por qué permitió que estuvieras preso? El siervo sonrió, y dijo: Rey mío, si yo hubiera estado junto a usted en esa caza, seguramente habría sido sacrificado en su lugar, ¡ya que no me falta ningún dedo! Por tanto, acuérdese siempre: ¡Todo lo que DIOS hace es perfecto, él nunca se equivoca! La tercera petición que Jesús nos presenta en el “Padre nuestro” nos revela porque DIOS nunca se equivoca. Nada es más importante para un creyente que hacer su voluntad. ¿De qué se trata?  “HÁGASE TU VOLUNTAD”,  EL IMPERATIVO MÁS GRANDE,  ¿qué significa la  voluntad de DIOS EL PADRE? (Ef. 1:11). Cuando JESÚS nos presentó la tercera petición del “PADRE NUESTRO”,  nos reveló uno de los asuntos más serios del carácter de DIOS: su voluntad. Este imperativo implica que lo que DIOS es y hace debe ser obedecido. Por supuesto que la pregunta en cuestión ningún ser humano podrá  responderla,  porque nadie puede conocer sus designios. Pese a esto, se puede entender la voluntad de DIOS como revelada en distintos escenarios. Alguien la presentó de esta manera: “Podemos hablar de la voluntad de Dios decretada, soberana, permisiva, universal, histórica, nacional, grupal, individual, y demás variantes. Por ello, aceptamos que su estudio contempla muchas y variadas perspectivas. Entendemos que la voluntad de Dios es predestinada, pero a la vez tiene presente la libertad moral. Es perfecta, pero incluye la imperfección del pecado. Es incondicional, pero también establece condiciones. Es inmutable, pero no pasa por alto las diversas decisiones humanas”. Una cosa es definitiva  en relación a la voluntad de DIOS, que  ÉL es el Creador y el Director de la obra, y al final “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef. 1:11). ¿Qué significó la voluntad de DIOS para el Hijo? (Mt. 26:42). Significó todo. Hacer la  voluntad del Padre fue su mayor deleite. No hubo nada en el Hijo que no fuera llenado por la  voluntad del Padre. Sus propias palabras así lo confirman: “No puedo yo hacer nada por mí mismo… porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre." (Jn. 5:30). JESÚS nunca dudó en querer hacer la voluntad del que lo envió. Su más grande testimonio queda corroborado con estas palabras: "…porque yo hago siempre lo que le agrada (Jn. 8:29). En la oración de su agonía en el Getsemaní, acoge totalmente esta voluntad: “PADRE MÍO, SI NO PUEDE PASAR DE MÍ ESTA COPA SIN QUE YO LA BEBA, HÁGASE TU VOLUNTAD”. Todos sabemos que esta ha sido la oración más difícil. Ver a CRISTO en esa batalla en el huerto, debiera conmovernos ante semejante sacrificio  hecho por nuestros pecados. Cuando JESÚS dijo: “Hágase tu voluntad”, en ese momento puso su alma en agonía y  rindió al Padre su propia voluntad.  Pero sobre todo, cuando él oró de esta forma enfrentó la cobardía de la traición. Si alguien supo lo que es hacer la voluntad del Padre fue CRISTO. Por esto es que nos dice ahora: “Hágase tu voluntad…” ¿QUÉ SIGNIFICA LA VOLUNTAD DE DIOS PARA NOSOTROS? (Ro. 12:2). Bueno, debiera significar lo mismo que significó para CRISTO: AGRADAR A DIOS, rendir nuestra voluntad a la suya y sacrificarnos, si eso es lo que el Padre nos pide. Pero en la práctica no siempre es así. Por un lado tenemos una concepción inadecuada de lo que es la voluntad de Dios cuando pensamos en aplicarla, pues pudiéramos ver a DIOS como un ser caprichoso que si no hacemos lo que él nos dice, nos castiga. Y por otro lado, es ese deseo de querer ver a DIOS obrando en nuestras vidas a la brevedad posible. La verdad es que no tenemos paciencia para esperar en DIOS. NO SON POCOS LOS QUE DESEARÍAN QUE DIOS  LES DIGA AUDIBLEMENTE QUÉ HACER, dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarse… ¡pero ahora! Sin embargo,  NADA DE ESO OCURRIRÁ SI PRIMERO NO ESTOY EN SINTONÍA CON SU VOLUNTAD. El problema por el cual no siempre conozco la voluntad de DIOS es porque mi propia vida es un reflejo de otra cosa.  ¿QUIERE USTED EXPERIMENTAR LA VOLUNTAD DE DIOS? Por favor lea Romanos 12:2.  Cuando usted aplica este  texto, no sólo comprobará esa voluntad, sino que descubrirá que ella es buena, agradable y perfecta. Entonces si orará: “Hágase su voluntad”. “COMO EN EL CIELO”,  LA MÁS GRANDE OBEDIENCIA. La voluntad de DIOS se cumple en el cielo (Sal. 103:19-21). Si bien es cierto que en el cielo se dio una vez una rebelión, creando con ello la infernal figura del diablo y sus demonios, el cielo sigue siendo un lugar donde se cumple cabalmente la voluntad de DIOS. Nadie allí protesta sus decisiones. Hay una felicidad perpetua de todos sus  habitantes en querer cumplir con la voluntad de DIOS. Considere que mientras más rango poseen los ángeles, más sumisos se hacen a la voluntad de DIOS.  El salmista nos da un vistazo de esa obediencia celestial cuando describe la forma cómo los ángeles, siendo aún “poderosos en fortaleza”, ejecutan la palabra de DIOS. Hay una  abnegada obediencia de todas esas criaturas a su Creador, cuando él los llama “Ministros suyos”, quienes forman parte del “gran ejercito de DIOS”. Todos ellos cumplen y hacen su voluntad. Bien pudiera uno imaginarse cuán  listos estarán los ángeles para  hacer la voluntad de DIOS, y el agrado de  sus corazones cuando están ejecutando la voluntad de DIOS, aún aquellas misiones que incluyeron la muerte de los hombres (2 Sam. 24:16). Sin embargo vea el contraste: en la tierra su voluntad no se cumple y con frecuencia es olvidada. ¿Por qué esta diferencia? La voluntad de DIOS en el huerto del Edén (Gn.2:8). Cuando JESÚS dijo: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, puso de manifiesto  que la voluntad de DIOS se cumplió de una manera   perfecta antes que se abriera una brecha por el pecado. El texto de Génesis 2:8 nos dice que el hombre fue puesto en el Paraíso de DIOS donde la obediencia era perfecta. Así que hubo un tiempo cuando la criatura y el Creador vivían en una perfecta armonía, donde el hombre hacía siempre la voluntad de DIOS, y donde todos sus designios eran completamente buenos. Era el tiempo cuando no había ninguna línea divisoria entre el cielo y la tierra, pues la voz de DIOS se paseaba con toda libertad  en el huerto del Edén. Fue el tiempo cuando la más genuina pureza reinaba sobre la tierra y cuando la felicidad era la nota distintiva del Paraíso divino. Pero la petición, “como en el cielo”, significa que el tiempo llegará cuando todo volverá a ser otra vez restaurado.  El asunto es que DIOS no ha dejado de ser Rey  arriba y abajo. Y su voluntad que fue cumplida al principio, se cumplirá en el futuro. El momento está por llegar cuando el hombre solo querrá vivir para agradar a DIOS, pues su “voluntad da gozo”. ¿Cómo se hace la voluntad de DIOS en el cielo? (Sal. 73:25). El salmista hizo la gran pregunta que sirve como guía al momento de reconocer el dominio de  DIOS, su morada y sus designios. Ojalá que la misma certeza que él tuvo sea la que abunde en nuestros corazones cuando se nos plantee el reto de hacer la voluntad de DIOS. El salmista sabía que en el cielo había muchas cosas lindas y buenas, pero lo más importante era saber que allí estaba DIOS, y esa presencia era la que más deseaba  en la tierra. ¿Qué es lo que más desea usted en la tierra? Pero, ¿cómo se cumple la voluntad de DIOS en el cielo? En el cielo se hace la voluntad de DIOS de una manera invariable. Nada la hace cambiar. Cuán distinto es hacer la voluntad de DIOS en la tierra. Considere su propia vida. Mire su mundo cambiante. Un día toma la decisión de vivir sólo para el Señor, de consagrarle sus dones, talentos, tiempo, dinero, etc., pero el siguiente domingo ya todo pasó. Seguramente requiere de otro sermón para volver a tomar otra decisión. Vea, por otro lado, que en el cielo se hace la voluntad de DIOS de una manera instantánea. No hay reuniones de comisiones, o largas discusiones para ver si se cumple. Allí nadie se queja para hacerla. Se hace.“ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA”,  NUESTRO MÁS GRANDE DESAFÍO  La voluntad de DIOS revelada (Dt. 29:29). Hay muchas cosas que DIOS no nos ha querido revelar, pues solo le pertenecen a él como ser infinito y eterno. Sin embargo, hay cosas reveladas que nos pertenecen y han sido manifiestas por la palabra divina. Deuteronomio 29:29 nos ha indicado que hay una voluntad de DIOS revelada que debe ser obedecida. Esta es la voluntad de la cual JESÚS ha pedido que se haga en la tierra, como ya se hace en los cielos. Cuando exploramos algunos de los tantos textos que nos hablan de Su voluntad revelada, nos topamos con aquellas demandas de la palabra de DIOS que nos confrontan sobre lo que es una vida de excelencia. Déjeme ponerle un solo  ejemplo. Pablo nos dice  que la “voluntad de DIOS es vuestra santificación…” (1 Tes. 4:3). ¿Por qué se nos exige una vida de santidad aquí en la tierra? Porque “sin santidad nadie verá el Señor”. Sabido es que ni el pecado ni la sangre heredarán el reino de DIOS, por lo tanto esta exigencia es lógica por la clase de vida que  nos espera. La santidad no es una opción para la vida del creyente (1 Pe.1:15, 16). Y esto es, en efecto, su desafío mayor. La santidad es lo que DIOS espera de nosotros porque él es un DIOS SANTO. La voluntad de DIOS aplicada (Jn. 7:17). En la tercera petición del “Padre nuestro”,  JESÚS nos ayuda a ubicar toda nuestra vida en el centro del propósito de DIOS. Si somos honestos, el asunto de conocer y hacer la voluntad de DIOS  es la más grande batalla a la que nos enfrentamos siempre. La  verdad es que no siempre encontramos en la Biblia respuestas a muchas de nuestras preguntas que tienen que ver con nuestro diario andar. Vea lo que le quiero decir. Usted está aplicando para un trabajo y se le presenta la oportunidad. ¿Debo aceptarlo o no? Hay una persona que me gusta mucho. Ambos estamos muy enamorados. ¿Será la voluntad de Dios que nos casemos? Vivo con mis padres, pero cada día me doy cuenta que nuestra relación se hace insostenible. ¿Qué debo hacer?  ¿Debo abandonar a mis padres y vivir por mi propia cuenta? En la iglesia no me toman en cuenta; es más, me siento ignorado hasta por mi pastor. ¿Debo buscar otra iglesia en la que me acepten mejor? Semejantes preguntas parecieran reclamar una urgente respuesta. Pero estas preguntas no debieran formar parte de nuestras dudas,  si nos sometemos en obediencia y en oración a su santa voluntad. Si estamos dispuestos hacer la voluntad de DIOS, descubriremos que ella es “buena, agradable y perfecta”. Viva la realidad de Romanos 12:2. CONCLUSIÓN: La verdad de lo que JESÚS nos plantea en la petición del “Padre nuestro”, y en el imperativo para hoy, es que si no hacemos la voluntad de DIOS, hacemos la nuestra. Esta es una decisión cotidiana. Nos cuesta entender la voluntad de DIOS, pero más nos cuesta obedecerla. Pero ¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO HACER LA VOLUNTAD DE DIOS? Porque no siempre vivimos en comunión con él. Se dio cuenta que JESÚS no tuvo problemas en hacer la voluntad de DIOS. Es cierto que cuando le tocó enfrentar la cruz luchó y oró agónicamente por lo que implicaba enfrentar la ira del Padre, pero aún estando allí dijo: “No sea hecha mi voluntad, sino la tuya”.  Este es el reto de sus seguidores. Nacimos como hijos de DIOS para hacer su voluntad, lo cual es sinónimo de gozo y paz. PERO HACER NUESTRA VOLUNTAD ES SINÓNIMO DE FRACASO. ¿QUÉ ESCOGEMOS HACER? DIGAMOS CON EL SALMISTA: “EL HACER TU VOLUNTAD, DIOS MÍO, ME HA AGRADADO” (SAL. 40:8).