viernes, 29 de abril de 2016

¿COMO PUEDO TENER UNA RELACIÓN MAS ESTRECHA CON DIOS?

Mi vida está completa cuando permanezco cerca de Dios. «En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Soberano Señor mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces». —Salmos 73:28:
Pregunta: "¿Cómo puedo tener una relación más estrecha con Dios?" Respuesta: Desarrollar una relación más estrecha con Dios es una meta admirable y refleja un corazón verdaderamente renacido, porque sólo aquellos que están en Cristo desean una relación más cercana con Dios. También debemos entender que en esta vida nunca seremos tan cerca de Dios como deberíamos ser o deseamos de ser. La razón de esto es el pecado persistente en nuestras vidas. Esto no es una deficiencia de parte de Dios, sino de nosotros; nuestro pecado sigue siendo un obstáculo para la comunión plena y completa con Dios, que se realizará una vez que estamos en la gloria. Incluso el apóstol Pablo, que tenía una relación con Dios tan estrecha como uno probablemente podría tener en esta vida, aún anhelaba una relación más cercana: "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe." (Filipenses 3:8-9). No importa dónde estamos en nuestro caminar con Cristo, siempre podemos tener un andar más cercano, y, aun glorificados en el cielo, tendremos toda la eternidad para crecer en nuestra relación con el Señor. Hay cinco cosas básicas que podemos hacer para tener una relación más estrecha con Dios. La primera cosa que podemos hacer para tener una relación más estrecha con Dios es hacer un hábito diario de confesar nuestros pecados a Él. Si el pecado es la barrera en nuestra relación con Dios, entonces la confesión elimina esa barrera. Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, Él promete perdonarnos (1 Juan 1:9), y el perdón es lo que restaura una relación que ha sido tensa. Debemos tener en mente que la confesión es más que simplemente decir: "Lo siento por mi pecado, Dios". Es el arrepentimiento sincero de quienes reconocen que su pecado es una ofensa a un Dios Santo. Es la confesión de quien se da cuenta de que su pecado es lo que clavó a Jesucristo en la Cruz. Es el grito del publicano en Lucas 18, quien dijo: "¡Dios, sé propicio a [tenga misericordia de] mí, pecador!" Como escribió el rey David: "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios." (Salmo 51:17). La segunda cosa que podemos hacer para tener una relación más cercana con Dios es escuchar cuando Dios habla. Muchos hoy en día están persiguiendo una experiencia sobrenatural de oír la voz de Dios, pero el apóstol Pedro nos dice que "Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones." (2 Pedro 1:19). Esa "palabra profética más segura" es la Biblia. En la Biblia, "escuchamos" la voz de Dios para nosotros. Es a través de las Escrituras "inspiradas por Dios" que nos convertimos en "enteramente preparado[s] para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17). Así que si queremos acercarnos más a Dios, deberíamos leer regularmente Su Palabra. En la lectura de Su Palabra, estamos "escuchando" a Dios hablar a través de Su Espíritu quien ilumina la Palabra para nosotros. La tercera cosa que podemos hacer para tener una relación más estrecha con Dios es hablar con Él mediante la oración. Si la lectura de la Biblia es escuchar a Dios hablándonos a nosotros, el hablar con Dios se logra mediante la oración. Los evangelios a menudo registran a Jesús apartándose secretamente para comunicarse con Su Padre mediante la oración. La oración es mucho más que simplemente una manera de pedirle a Dios las cosas que necesitamos o deseamos. Considera la oración modelo que Jesús da a Sus discípulos en Mateo 6:9-13. Las tres primeras peticiones en esa oración se dirigen hacia Dios (ser santificado Su nombre, venir Su reino, y hacerse Su voluntad). Las tres últimas peticiones son peticiones que hacemos a Dios después de cumplir las primeras tres (darnos nuestro pan diario, perdonarnos nuestras deudas, y no meternos en tentación). Otra cosa que podemos hacer para avivar nuestra vida de oración es leer los Salmos. Muchos de los Salmos son sinceros clamores a Dios por diversas cosas. En los Salmos vemos adoración, arrepentimiento, acción de gracias y súplica, modelados en una forma divinamente inspirada. La cuarta cosa que podemos hacer para tener una relación más cercana con Dios es encontrar un cuerpo de creyentes con quienes podemos adorar regularmente. Este es un componente tan vital del crecimiento espiritual. Con demasiada frecuencia, nos acercamos a la iglesia con una mentalidad de "¿Qué beneficio puedo sacar de esto?" Rara vez nos tomamos el tiempo para preparar nuestros corazones y mentes para adorar. Una vez más, los Salmos nos muestran muchas llamadas de Dios a Su pueblo para venir a adorar al Señor (por ejemplo, Salmo 95: 1-2). Dios nos invita, nos manda, a entrar en Su presencia para adorar. ¿Cómo podemos nosotros, Su pueblo, no responder? No sólo nos da la asistencia regular a la iglesia la oportunidad de venir ante la presencia de Dios en adoración, pero también nos da la oportunidad de tener comunión con el pueblo del Señor. Al llegar a la casa del Señor en adoración, y en comunión con Su pueblo, no podemos evitar acercarnos más al Señor como resultado. Finalmente, una relación más estrecha con Dios se basa en una vida de obediencia. Jesús dijo a Sus discípulos en el aposento alto, "Si me amáis, guardad mis mandamientos." (Juan 14:15). Santiago nos dice que al someternos a Dios mediante la obediencia, resistir al diablo, y acercarnos a Dios, Él se acercará a nosotros (Santiago 4:7-8). Pablo nos dice en Romanos que nuestra obediencia es nuestro "sacrificio vivo" de acción de gracias a Dios (Romanos 12:1). Debemos tener en mente que todas las exhortaciones bíblicas a la obediencia se presentan como nuestra respuesta a la gracia de Dios que recibimos en la salvación. No ganamos la salvación a través de nuestra obediencia; por el contrario, es la manera por la que mostramos nuestro amor y gratitud hacia Dios. Así que, a través de la confesión, el estudio bíblico, la oración, la asistencia regular a la iglesia y la obediencia, podemos desarrollar una relación más estrecha con Dios. Parece bastante simple, si no es simplista. Pero considera esto: ¿Cómo podemos desarrollar una relación más estrecha con otros seres humanos? Pasamos tiempo con ellos en conversación, abriendo nuestros corazones a ellos y escuchándolos al mismo tiempo. Reconocemos cuando hemos hecho mal y buscamos el perdón. Buscamos tratarlos bien y sacrificamos nuestras propias necesidades para suplir las suyas. No es realmente tan diferente en nuestra relación con nuestro Padre Celestial.

martes, 26 de abril de 2016

R O M A N O S 8: 26-39



 26 Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; 27 y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó. 31 ENTONCES, ¿QUÉ DIREMOS A ESTO? SI DIOS ESTÁ POR NOSOTROS, ¿QUIÉN ESTARÁ CONTRA NOSOTROS? 32 El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Porque ESTOY CONVENCIDO DE QUE NI LA MUERTE, NI LA VIDA, NI ÁNGELES, NI PRINCIPADOS, NI LO PRESENTE, NI LO POR VENIR, NI LOS PODERES, 39 NI LO ALTO, NI LO PROFUNDO, NI NINGUNA OTRA COSA CREADA NOS PODRÁ SEPARAR DEL AMOR DE DIOS QUE ES EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.

miércoles, 20 de abril de 2016

¿CUANTA FE TIENES?

FUNDAMENTOS PARA LA FAMILIA CRISTIANA 87 – Samuel Clark

 Queridos amigos:
La importancia de la fe en la vida cristiana es mucho mayor de lo que imaginamos cuando empezamos el camino matrimonial con tantas ilusiones y emociones tan animantes. Dos preguntas de Jesús me llaman poderosamente la atención en cuanto a mi fe:
“Y El les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe?” (Mateo 8:26).
“Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? (Mateo 14:31).
Las dos frases se hablaron durante una tormenta en el lago de Galilea (uno de los más tormentosos del mundo). La primera sucedió cuando los discípulos del Señor (recién comenzaban a andar con El) cruzaban aquel lago después de un día de gran estímulo para la fe. Por cansancio Jesús se durmió en el viaje. De repente se desató la tormenta tan fuerte que aún los pescadores profesionales tuvieron gran miedo. Le despertaron gritando: “Señor, sálvanos, que perecemos.” Me estremece sólo leer el relato, pues, no me gustan los botes y menos en aguas turbulentas.
Al decir Jesús que su miedo venía de su poca fe, suena como una reprensión por haberle despertado, pero no es así. Quería enseñarles una gran verdad. El aprovechaba cada oportunidad para enseñar las verdades que necesitamos y todavía nos pregunta: “¿Por qué estáis tan asustados en las pruebas?” La razón es nuestra poca fe.
Oh sí, tenemos fe. Hemos visto cosas admirables y a veces hemos experimentado Su poder, pero en las pruebas fuertes se nos olvida rápidamente. Entra la duda con una facilidad increíble: ¿Qué estoy haciendo aquí en esta situación? ¿Cómo voy a salir de mi problemón? Y luego contamos nuestros recursos: amigos, la tarjeta de crédito, la mentirita, echar la culpa a otros, etc. ¿No te ha pasado, amigo? La fe no puede coexistir con la duda. Ni con el miedo.
Ahora, piénsalo bien. ¿Qué esperaba el Señor de estos nuevos reclutas? ¿Que ellos hicieran callar la tormenta? ¿No te parece que la reprensión por su poca fe iba a lo que ellos podrían haber hecho? Cristo no esperaba de ellos más de lo que podían hacer. El mismo iba a callar la tormenta.
¿Qué deberían haber hecho ellos? Creer que con El en su barquito ninguna tormenta podría hacerles naufragar, y que por lo menos les llevaría a la playa de alguna manera (como lo hizo con Pablo en Hechos 27). Me atrevo a decir que quería que ellos “gozaran” de esa experiencia con una confianza en Quién era El. Una gozada de estas es posible en cualquier prueba que El permite si sólo recordamos que El está con nosotros y Quién es El.
Allí está el detalle. El texto dice que después de decir esto “se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma”. Tal vez no tengo la fe suficientemente grande para reprender la tormenta ni pasar una montaña al mar, pero tengo suficiente fe para confiar en El que sí, lo puede hacer.
Noten la pregunta de ellos en el v. 27: “Quién es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” Si tenemos esta fe, vamos a ver las maravillas que El hará.
Se permite un poco de miedo en aquellos aparatos terroríficos de Disney World, pero debe haber suficiente fe para montarlos. La vida cristiana no es una Montaña Rusa, pero sí, tendrá algunas grandes pruebas que debemos esperar confiadamente porque El viaja con nosotros. Así que, prepárate a “gozar” de las olas y el viento en vez de entrar en pánico.
La segunda vez que reprendió a alguien por su poca tenía que ver con su amigo intimo Pedro, aquel valiente que creía que creía más de lo que en verdad creía. La situación, otra vez en el lago de Galilea. Había otra tormenta. Jesús venia caminando sobre las aguas turbulentas como si fuera un paseo dominical. Pedro le pedía permiso para hacer lo mismo y Jesús le dijo “Ven”. Pedro descendió del barco y caminó sobre las aguas hacia Jesús. Piénsalo, ¡un hombre con suficiente fe para pedir algo tan inusitado y luego hacerlo! Yo no diría que ésa es poca fe.
“Pero”. Esa palabra tan significante que indica un cambio de las circunstancias. Una ráfaga de viento, una ola enorme, o sencillamente la duda le atacó a Pedro: ¿Qué hago aquí? ¿Qué me va a pasar si me viene encima una ola? Sabemos cómo nuestra fe en un momento nos mueve a aceptar el reto de seguir a Cristo. De repente vemos los problemas…y no al Señor del viento y del mar. A mí me pasa cuando acepto una invitación de compartir la Palabra ante ciertas personas. En un gran paso de fe digo que sí. Luego me pregunto: ¿Por qué me metí en esta situación? ¿Quién soy yo para hablar a este grupo? La duda viene con el miedo para achicar mi fe al tamaño tan pequeño que ni es como el grano de mostaza. ¡Me ha sucedido! Muchas veces.
Esto le pasó a Pedro cuando dejó de mirar a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios quien le había invitado a pasearse por las olas. Si miramos a otro o a nosotros mismos vamos a darnos cuenta de que no podemos y nos vamos a hundir también. Las olas no son imaginarias. Son reales. Son peligrosas. Pero El que nos invitó está cerca.
Pedro le grito “¡Señor, sálvame!” Salvar es rescatar, liberar, sanar o resolver el problema. Esto lo hizo Jesús extendiendo la mano y levantándolo para caminar ya con El hasta el barco. “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” Esa pregunta debe haber sonado en su mente por años y le debe haber ayudado a creer y no dudar. Pero sabemos que Pedro volvió a fallar. Tenía demasiada fe en sí mismo y por miedo tres veces le negó al Señor ante Sus enemigos. El miedo hace desaparecer nuestra poca fe, y somos fáciles de vencer.
Empecé esta meditación diciendo que la fe es importantísima en toda la vida cristiana, especialmente en el matrimonio y el hogar. El hogar cristiano suele tener muchas tormentas repentinas, sin advertencia alguna. Es como estar en el mar embravecido de Galilea. ¿Por qué? Los vientos de la naturaleza carnal, de un mundo anticristiano, de tentaciones tremendas en nuestras relaciones y por la enemistad tan terrible del diablo contra el matrimonio cristiano. El matrimonio es la Iglesia en miniatura y puede hacerle mucho daño al diablo si funciona como Cristo ha mandado. Por esto, amigos, sabemos que es difícil.
La pregunta es, ¿Está Cristo con nosotros en nuestro barquito? ¿Está caminando con nosotros en las olas? “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Cuando la gente dice que en pleno Siglo XXI no es posible vivir como la Biblia manda, que no somos realistas, sino demasiado optimistas o crédulos, tenemos sólo una respuesta verdadera: “Sí, pero CRISTO está con nosotros.” “Cristo en vosotros la (única) esperanza de gloria.” ¿Tienes mejor idea?
Sólo tienes que fortalecer tu fe y alimentarla con una dieta de mucho alimento espiritual de la Palabra de Dios. Tienes que saber y creer las promesas de Dios para tener una fe más grande y más fuerte. Tienes que orar sin cesar, constantemente, para tener esa fe que no duda ni tiene miedo, sino que goza de pruebas como aquellos deportistas que gozan de sus grandes esfuerzos.
Nuestra familia depende de nuestra fe para darles la seguridad y mostrarles el camino para sus propias luchas. La fe no se hereda de los padres pero sí, es “contaminosa” y los padres de mucha fe enseñan a sus hijos a creer también. Luchemos por tener más fe, fuerte fe, paciente fe y gozosa fe en nuestros hogares porque Cristo está con nosotros

lunes, 18 de abril de 2016

ORACION DE MANASES

 MANASES FUE UN REY PERVERSO QUE SACRIFICO A SUS HIJOS ANTE DIOSES AJENOS, ADEMAS DE PRACTICAR TODO TIPO DE BRUJERÍA, PERO EL PODER PERDONADOR DE DIOS ES TAN GRANDE, QUE OYÓ SU ORACIÓN Y LO PERDONO

 Si quieres saber mas de Manases, lee el capitulo 33 de segunda de crónicas


File:Manases-Manasseh.jpg1. Oh Señor Todo poderoso, Dios de nuestros antepasados, de Abraham y de Isaac y de Jacob y de sus justos descendientes; 2 . tu que hiciste el cielo y la tierra con todo su orden; 3. quién  encadenaste el mar por tu palabra de comando, que confinó lo profundo y que sellaste con tu terrible y glorioso nombre; 4 en quién todas las cosas se estremecen, y tiemblan ante tu poder, 5 porque tu esplendor glorioso no se puede aguantar, y la cólera de tu amenaza para los pecadores es incalculable; 6 sin embargo, inmensurable e inalcanzable es tu misericordia prometida, 7 Tu eres el Señor Altísimo, de gran compasión, continuo cuidado, y muy misericordioso, y tu te aplacas ante el sufrimiento humano. O Señor, de acuerdo a tu gran bondad Tu has prometido arrepentimiento y perdón a los que han pecado contra Ti, y en la multitud de tus misericordias tu has designado el arrepentimiento para los pecadores, para que puedan ser salvados. 8 por lo tanto tu, O Señor, Dios de los justos, no has designado el arrepentimiento para el justo, porque Abraham, Isaac y Jacob, no pecaron contra ti, pero tu has designado el arrepentimiento para mí, que soy un pecador. 9 Porque los pecados que he cometido son más en número que la arena del mar; mis transgresiones son multiplicadas, O Señor, son multiplicadas! No soy digno mirar para arriba y ver la inmensidad del cielo debido a la multitud de mis iniquidades. 10 Me siento pesado, como atado con muchas cadenas de hierro, y por eso soy rechazado debido a mis pecados, y no tengo ningún alivio; porque he provocado tu cólera y he hecho lo que es malvado en tu vista, creando abominaciones y multiplicando ofensas. 11 y ahora doblo la rodilla de mi corazón, implorándose tu amabilidad. 12 He pecado Señor, he pecado, y reconozco mis transgresiones. 13 Honestamente te imploro, perdóname, O Señor, perdóname! No me destruyas con mis transgresiones! No estés enojado conmigo para siempre, o guardes maldad para mi; no me condenes a las profundidades de la tierra. Porque Tu, O Señor, eres el Dios de los que se arrepienten. 14 y en mí tu manifestarás tu bondad; porque, indigno aun como yo soy, tu me salvarás de acuerdo a tu gran misericordia, 15 y yo te alabare continuamente todos los días de mi vida. Porque toda la multitud del cielo canta tu alabanza, y tuya es la gloria para siempre. Amen.

jueves, 14 de abril de 2016

JESÚS TÚ QUE TIENES EL PODER ABSOLUTO; TE ENTREGO EL CONTROL DE MI VIDA; HAZ CON ELLA DE ACUERDO A TU VOLUNTAD.

¿ALGUNO DE NOSOTROS SIENTE QUE HA PERDIDO EL CONTROL DE SU VIDA, QUE HA HECHO TODO LO QUE ESTÁ A SU ALCANCE Y NO VE SOLUCIÓN A SUS PROBLEMAS? ¿Y EN LA DESESPERACIÓN SIENTE QUE NO RECIBE RESPUESTA DE DIOS?

Yo creo que todos, en algún momento hemos pasado por esto, hoy; Yo le digo que Dios tiene promesas para aquellos que esperan en El.
Vayamos a los Salmos; Les voy a leer diez versículos de diferentes Salmos que declaran el plan de Dios para los que esperan en El.
Por favor escuche con atención estos diez versículos; luego los busca si lo desea.
Salmo 25:3 Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será avergonzado. Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
imagenes de Voluntad de DiosSalmo 31:24 Esforzaos, todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.
Salmo 32:10 Muchos dolores tendrá el impío; pero la misericordia cercará al que espera en Jehová.
Salmo 33:18 El ojo de Jehová está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia,
Salmo 33:20 Nuestra alma espera en Jehová: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Salmo 33:22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según lo esperamos de ti.
Salmo 37:7 Calla delante de Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo de los que prosperan en su camino, por el hombre que hace maldades.
Salmo 37:9 Porque los malhechores serán destruidos, pero los que esperan en Jehová heredarán la tierra.
Salmo 37:34 Espera en Jehová y guarda su camino. Él te exaltará para heredar la tierra, y cuando los impíos sean destruidos, tú lo verás.
Posiblemente se dieron cuenta de que todos estos Salmos tienen algo en común; y es que en todos se repite las palabras esperar en Jehová.
Y si seguimos, podemos encontrar una infinidad de veces a través de las escrituras las palabras esperar en Jehová.
Si vamos al diccionario encontramos que la definición de esperar es: Creer que va a ocurrir o suceder una acción generalmente favorable.
O sea, que esperar en Jehová es confiar, creer o tener la certeza de que Dios va a obrar a nuestro favor.
Entonces basándonos en esta definición;
Por ejemplo el Salmo 25:3 Sería: Ciertamente ninguno de los que creen; que tienen la certeza de que Dios va a obrar; será avergonzado.
El Salmo 31:24 Sería: Continúen luchando aquellos que tienen la certeza de que Dios va a obrar; deja de pensar lo contrario y da descanso a tus pensamientos.
El Salmo 32:10 sería: El castigo para el impío será inmenso; pero el perdón de Dios cercará al que se mantiene en sus caminos y cree que Él va a obrar.
El Salmo 37:7 sería: Permanece en silencio delante de Dios y confía que El va a obrar a tu favor; no te molestes y cuestiones a Dios sobre aquellos que prosperan haciendo el mal.
El Salmo 37:9 sería: Porque aquellos que hacen el mal van a ser destruidos, pero los que confían que Dios va a obrar, recibirán la promesa.
El Salmo 37:34 Sería: Ten la certeza de que Dios va a obrar en tu favor y continúa haciendo las cosas como manda Dios; tu espera no va a ser en vano; Él va a hacer justicia y tendrás tu recompensa por confiar en Él; y sobre todo Él te asegura que vas a ver cómo son destruidos aquellos que no cumplieron con sus mandatos.
El Salmo 33:20 Sería: Lo más profundo de nuestro ser confía que Dios va a obrar a nuestro favor, porque solamente Él puede ayudarnos y protegernos.
Cada uno de estos Salmos es la respuesta a una situación particular de sufrimiento e injusticia. Son declaraciones de aliento a personas afligidas que como usted o como yo, en algún momento piensa que Dios lo abandona, o que tarda en intervenir en su situación.
Estos Salmos fueron escritos por gente como nosotros; gente que pasaba los mismos problemas que nosotros; pero con una diferencia; ellos tenían la convicción y la certeza de que Dios los ayudaría; y de que su situación se resolvería porque Dios tenía el control. Los salmistas declaran que aquellos que esperan en Jehová verán cómo se manifiesta la misericordia de Dios en ellos.
Dios utiliza a los salmistas para enviarnos un mensaje; el mensaje es para dar fortaleza a todo aquel creyente en tiempos difíciles; Dios conocía que vendrían tiempos difíciles que nos harían sentir abandonados, y que dudaríamos de nuestra cercanía de Él. Por eso Dios nos repite una y otra vez en los Salmos y a través de muchas partes de La Biblia, que debemos ser pacientes y esperar, y por supuesto ceder el control; Porque tenemos la convicción de que El va a hacer justicia a todos los que creen en El.
Es interesante porque; hasta el mismo Jesús antes de morir en la cruz usó las palabras de los Salmos:
Jesús dirigiéndose al Padre comienza con el Salmo 22:1 Dios mío, Dios mío, Por qué me has desamparado?
Y termina con el Salmo 31:5 En tus manos encomiendo mi espíritu.
Jesús ante su circunstancia de sufrimiento duda de su cercanía del Padre; más luego reconoce que debe ponerse en las manos del Padre y ceder el control de su vida.
O Sea, Que En Medio De La Crisis; El Asunto Es Cómo Ceder El Control A Dios; Qué fácil es cuando todo sale bien y tienes todo lo que tú deseas; te sientes feliz y contento y sientes que tienes el control absoluto.
Esto es como tener el control remoto del televisor; yo tengo el control y puedo cambiar el televisor cuando lo que estoy viendo no me guste; pero cuando pierdes el control remoto la cosa es diferente; comienzas a molestarte y a desesperarte y hasta te desorientas.
Sientes que pierdes el control cuando te quedas sin trabajo; cuando el negocio no va bien; cuando el matrimonio no anda bien o cuando viene la enfermedad, es cuando comenzamos a sufrir y nos desesperamos; y la desesperación nos lleva a tomar decisiones que muchas veces nos alejan de lo que Dios quiere para nosotros.
Hacemos lo que sea por cambiar nuestras circunstancias. Cada vez que las cosas no salen como quisiéramos tenemos diferentes alternativas: podemos enojarnos, podemos deprimirnos, O Simplemente Podemos Dejar Que Dios Sea Dios; Y Tome El Control. Dios nos llama a ser pacientes, a esperar en El ante las circunstancias. La palabra dice que debemos permanecer quietos y veremos la salvación de Jehová.
El problema surge cuando nos impacientamos por salir de situaciones difíciles y tomamos decisiones que hacen daño. Cuando estamos en una situación económica difícil y caemos en la trampa del enemigo y llegamos a coger prestado de lo ajeno. O si tenemos problemas en el matrimonio, tomamos el camino más fácil, abandonar el matrimonio sin luchar. De momento va a parecer que cambian tus circunstancias, pero va a continuar el mismo problema o uno mayor.
Dios nos dice que nos esforcemos y seamos valientes, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance y luego esperar en El. Debemos continuar esforzándonos y creer que Él va obrar en nuestro favor. Y por supuesto someternos a su voluntad. Pero si no le entregamos el control a Dios de nuestra vida, ¿cómo podremos conocer su voluntad?
EN MEDIO DE NUESTRA CRISIS; CUANDO ENTREGUEMOS EL CONTROL A DIOS, CONOCEREMOS LA VOLUNTAD DE DIOS.
Es Simplemente Decir; “Señor Continúo Buscando Trabajo Y No Encuentro; Yo Confió En Que Tú Tienes El Control Y Que Tienes Cuidado De Mí Y Que Tarde O Temprano Va A Ocurrir Algo Para Mi Bien.”
El tener el control en nuestras manos nos da la seguridad que podemos cambiar la situación de nuestras vidas en cualquier momento. Pero cuando lo perdemos nos sentimos desesperados y muchas veces tomamos decisiones equivocadas. No entendemos que hay momentos que debemos ceder el control de nuestra vida a Dios y estamos en una constante lucha con El por querer tomar el control.
Pensamos que Dios no tiene el control o ha perdido el control cuando no recibimos respuesta y no entendemos la situación. Pero esto no es así; Dios nunca llega tarde; Dios siempre llega en el tiempo que EL así lo disponga. Dios no depende de nuestra comprensión de la situación para hacer lo que quiere hacer.
Ante las situaciones difíciles en nuestra vida debemos recordar que “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1)
ESTO NO ES OTRA COSA, QUE DIOS TIENE EL CONTROL Y ÉL TIENE UNA HORA ESTABLECIDA PARA CADA COSA EN LA TIERRA; PERO SIN EMBARGO INSISTIMOS EN QUERER TENER CONTROL DE ELLAS Y APRESURAR EL PLAN DE DIOS. TENEMOS QUE CONFIAR CIEGAMENTE EN DIOS, PORQUE EL NUNCA FALLA.
No podemos decir que confiamos en Dios y vivir la vida tratando de ayudarle a resolver nuestras situaciones. ¡DIOS NO NECESITA AYUDA! Muchas veces tratando de ayudarle solamente conseguimos retrasar el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida.
Iglesia: ¡Esperar en Jehová tiene promesa, hay recompensa para los que deciden creer y esperar en EL!
No importa las circunstancias que ocurran a nuestro alrededor no podemos desenfocarnos, nuestro trabajo es creer en que Dios tiene el poder de cambiar nuestra situación; pero tenemos que cederle el control de nuestra vida y decidir caminar en su voluntad.
En el Salmo 32:10 dice: Muchos dolores tendrá el impío; pero la misericordia cercará al que espera en Jehová.
Los planes de Dios siempre tienen un propósito que va mucho más allá de lo que podamos imaginar. Dios en su infinita misericordia obrará a nuestro favor, veremos la justicia de Dios porque así lo declara su palabra. Dios está en control en todo momento, incluyendo las situaciones negativas. Dios usa tanto las situaciones negativas como las positivas para lograr Su propósito.
Entregarle el control de nuestra vida a Dios no es significado de debilidad o cobardía, no implica dejar de ser quienes somos, Es renovar nuestra mentalidad y sujetar nuestra voluntad a la de Cristo en obediencia y confiando en que sus planes son mejores que los nuestros y que siempre obrarán para bien. Necesitamos dejar de intentar controlar nuestro mundo y confiar en Dios para que haga el trabajo.
A veces es necesario llegar al punto donde no hay nada humanamente posible que se pueda hacer, para ver las maravillas que Dios puede hacer cuando Él tiene el control. En medio de la desesperación reconoce que no puedes más, ríndete, humíllate en su presencia, clama a El diciendo: "Yo realmente quiero alinear mi voluntad con Tu voluntad, te entrego el control absoluto de mi vida”
YO TE ASEGURO QUE PODRÁS VER TU MILAGRO pero cuando esto suceda es bien importante que reconozcas el poder y la grandeza de Dios.
Ceder el control absoluto de nuestra vida a Dios no es una decisión fácil pero si la más acertada. Dándole el control de tu vida a Dios tendrás libertad.
Jesús mismo nos enseña cómo debemos ceder el control; cuando se acerca la hora de que fuese entregado; cuando comienza el sufrimiento al saber que su hora había llegado, que sería torturado de la manera más inhumana posible y luego asesinado; Jesús ora al Padre diciendo: En Lucas 22:42 “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” En Marcos 14:36 dice Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú."
Él está sumergido en el dolor y derrama su corazón en oración. Él le pide al Padre que cambie sus circunstancias. Le pide que si hay otra alternativa, que no le permita pasar este sufrimiento; pero hay una diferencia entre la manera como Jesús maneja su crisis. Aunque pide que Dios le cambie sus circunstancias, añade: más no lo que yo quiero, sino lo que tú.
Jesús entrega todo el control de sus circunstancias al Padre. Está sufriendo por lo que va a ocurrir, pero obedeciendo y sometiéndose a la voluntad del Padre. Hubiese sido posible para Jesús justo antes de la cruz cancelar la misión y dejarnos morir a todos. Pero Esa No Era Una Opción Para Él. Nunca Lo Fue.
El no pide que se cancele la misión de salvarnos, sino que le pide al Padre que provea otra alternativa para llevar a cabo el rescate de nosotros. Aun siendo la copa una experiencia de dolor, Jesús estaba consiente que su deseo por ser librado debía estar en sujeción a su deseo supremo de librarnos, que era la voluntad del Padre.
En el momento de mayor angustia, en el momento cuando la mayoría de nosotros hubiese abandonado la misión, Jesús dice: “más no lo que yo quiero, sino lo que tú”. A pesar de la dificultad de sus circunstancias El rinde sus deseos inmediatos ante la voluntad de Dios y confía totalmente en Dios, sabiendo que el Padre siempre hará lo mejor. Jesús no niega sus sentimientos ni evita el sufrimiento, sino que por encima de su sufrimiento, nos amó. En medio de su sufrimiento, obedece por amor al Padre y por amor a nosotros.
Hay una diferencia muy importante entre ser indiferente a mis deseos y rendirlos ante Dios. Jesús no fue indiferente, sino que en confianza cede el control de sus circunstancias al Padre.
Gracias Señor Por Tu Inmenso Amor ….
Debemos aprender a entregar el control de nuestras vidas a Jesús. Cuando las circunstancias de la vida te conceden lo que tu corazón desea, te sientes feliz y contento. Cuando estas dos cosas se alejan sufrimos. Mientras más se alejan más sufrimos.
Yo te invito a que reflexiones en la situación que te está aquejando hoy y digas:
JESÚS TÚ QUE TIENES EL PODER ABSOLUTO; TE ENTREGO EL CONTROL DE MI VIDA; HAZ CON ELLA DE ACUERDO A TU VOLUNTAD.
Y si te sientes cansado; hay promesas para darte fuerzas; en Isaías 40:31 dice: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Cuando esperamos en Jehová; es cuando reconocemos y aceptamos que debemos ceder el control de nuestra vida a Jesús; entonces es cuando se renovarán nuestras fuerzas para afrontar las situaciones que vengan. Vendrán tiempos difíciles y Dios nos va a dar fuerzas para resistirlos; Dios nos va a dotar con fuerza que nosotros mismos no entenderemos de donde provienen; que por supuesto provienen de El cuándo tenemos la convicción de que Él tiene el control.
Cuando las Circunstancias no se Alinean con Tus Deseos Entrega el control de tu vida a CRISTO, espera en él y tendrás tu recompensa.
Por: Rudy Gordian


domingo, 10 de abril de 2016

“SAUL, EL HOMBRE QUE PERDIÓ LAS BENDICIONES DE DIOS”



LA DESOBEDIENCIA DE SAÚL


Una vez que Saúl recibió las bendiciones de Dios, tanto espirituales como materiales, empezó a hacer lo que él creía o pensaba sin tener en cuenta la voluntad de Dios. 1) I Samuel 13:9 “Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto”.
A simple vista pareciera que Saúl hizo bien, pero Dios había establecido que fueran los sacerdotes quienes ofrecieran los sacrificios, y él lo sabía, así que deliberadamente desobedeció al Señor lo cual es rebeldía, al usurpar la función del sacerdote.
I Samuel 13:11-13 “Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió:
Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora …”. Como vemos, para Saúl era mucho más importante lo que pensaba la gente que agradar a Dios, y para empeorar las cosas se justificaba dando excusas en vez de arrepentirse por haber ofendido a Dios.
arrepentimientoSamuel, el profeta, le dijo a Saúl de parte de Dios que su reino hubiera podido ser confirmado, pero no sería así. De esta manera, Saúl perdió de esta manera el reino para su descendencia.
La clave para mantener la autoridad es someterse uno mismo bajo autoridad.
2) I Samuel 15:3,9 “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos … Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil
y despreciable destruyeron”.
Vemos que una vez más Saúl hace lo que quiere desobedeciendo a Dios.
I Samuel 15:10-11 “Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová…”. Dios se entristeció y Samuel tuvo en su corazón la misma tristeza.
I Samuel 15:13-21 Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues…” Saúl volvió a dar excusas para justificarse discutiendo con Dios al discutir con el profeta y echó la culpa al pueblo.
I Samuel 15:22-23 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención…”.
Fue desechado por Dios para que no fuera más rey.
I Samuel 15:24-29 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y…”. Pareciera que se arrepintió, pero no fue así, porque lo único que le importaba era que Samuel fuera con él para que el pueblo lo viera porque no le importaba lo que Dios pensaba. Notemos que Saúl nunca se humilló delante de Dios para pedirle perdón.
Perdió el reino y Dios decidió dárselo a otra persona.
3) David fue ungido por Samuel como rey de Israel. I Samuel 16:13-14 “Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra…”
Al apartarse de Saúl el Espíritu de Jehová quedó a expensas de la opresión de demonios de envidia, amargura y odio.
Finalmente, los enemigos de Israel lo vencieron en batalla y murió en sus manos.
I Samuel 31:1-5 “Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a…”. Aprendamos lo que el Señor nos enseña en este pasaje de la Biblia: 1) Obediencia para vivir de acuerdo a su voluntad y no a la nuestra. 2) Humildad para arrepentirnos delante de Dios sin excusas ni culpar a otras personas.
Muchas personas han perdido bendiciones que Dios les había dado por no haber querido aprender a vivir en humildad y obediencia al Señor.
III. PREGUNTÉMONOS
1. ¿Habrán bendiciones que Dios me dio y las perdí por desobediencia?
2. Si ese fuera el caso, ¿Qué me es necesario hacer?

Todos hemos ofendido a Dios, hemos pecado. El Señor Jesucristo murió en la Cruz voluntariamente recibiendo el castigo de nuestros pecados. Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Arrepiéntete pídele perdón y recíbele como tu único Salvador y Señor.

jueves, 7 de abril de 2016

GRACIAS DIOS

G R A C I A S   D I O S 



PADRE AMADO, AL CULMINAR ESTE DÍA QUIERO DARTE LAS GRACIAS, EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO, Y EL ESPÍRITU SANTO POR  TU GRAN BENDICIÓN. GRACIAS POR TODOS LOS MOMENTOS GRATOS, POR MEDIO DE LOS CUALES, PUDE SENTIR LA ALEGRÍA DE TU MAJESTUOSA PRESENCIA, AGRADECIDO HOY POR TODO LO BUENO, QUE ME ACONTECIÓ. DE IGUAL MANERA, TE AGRADEZCO POR LAS DIFICULTADES E INCONVENIENTES QUE EXPERIMENTE, COMPRENDIENDO AMADO DIOS QUE TODO ESTO LO PERMITES PAR CUMPLIR TU PROPÓSITO EN MI VIDA, LO CUAL ESTABLECISTE EN TU PRECIOSA PALABRA CUANDO DICES QUE "A LOS QUE CREEMOS EN DIOS TODAS LAS COSAS NOS AYUDAN A BIEN". EN EL OCASO DE ESTE DÍA PERMITE OH DIOS ETERNO PEDIRTE CON TODA MI ALMA, QUE DESARROLLES EN MI  UN CORAZÓN AGRADECIDO, Y PUEDA ASÍ APRENDER A DARTE GRACIA, INCLUSO EN LOS MOMENTOS EN LOS CUALES PASE POR PEQUEÑOS O GRANDES PROBLEMAS, SIEMPRE CON EL MÁS GRANDE DESEO DE OBTENER TU INCOMPARABLE BENDICIÓN Y SER ALCANZADO A TRAVÉS DE ESTA, POR TU INMENSO PODER SOBRE NATURAL. AMEN