El Espíritu Santo es uno de los dones más maravillosos de Dios. ¿Cómo puede un cristiano estar seguro de tener el Espíritu Santo?
¿Cómo saber si tenemos el Espíritu santo?
En lugar de apagar el fuego del Espíritu, Pablo nos
anima a que “avivemos el fuego del don de Dios que está en nosotros…”
Uno de los grandes dones de Dios es el Espíritu
Santo, y por medio de él Dios nos da muchos otros dones maravillosos. El
Espíritu Santo le da al cristiano el poder y entendimiento espiritual que hacen
posible que nos parezcamos más a Dios y eventualmente podamos heredar la vida
eterna. Debido a esto, es muy importante saber cómo se puede recibir el
Espíritu Santo, cómo podemos avivarlo y si realmente lo tenemos.
¿Cómo se recibe el Espíritu Santo, según la Biblia?

¿Cómo se manifiesta el Espíritu Santo en nosotros?
En la Biblia se describen varias cosas que el
Espíritu Santo nos permite hacer. Tal como lo expresa el apóstol Pablo, el
Espíritu nos permite entender cosas espirituales que serían incomprensibles
para un ser humano sin tenerlo dentro de sí (1 Corintios 2:10-14). A través de
la oración y el estudio de la Biblia, el Espíritu Santo nos ayuda a crecer en
el entendimiento del plan de Dios y de nuestro papel en dicho plan. Además, el
Espíritu escribe la ley de Dios en nuestro corazón y en nuestra mente, ayudándonos
a vivir según la voluntad de Dios y a pensar como Él piensa (Hebreos 8:10). Nos
permite transformar o cambiar nuestra mente (Romanos 12:2). Jesucristo dijo que
el Espíritu Santo nos sería de gran ayuda y nos guiaría (Juan 14:16; 26;
16:13). Una de las evidencias más importantes es que “…el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones” (Romanos 5:5). El amor divino está descrito
con más detalle en 1 Corintios 13:4-8. Aunque a todos nos falta mucho, un
cristiano debería notar el progreso de este fruto en su vida. En Gálatas
5:22-23, el apóstol Pablo nombra otras importantes manifestaciones del fruto
del Espíritu Santo: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.
Por consiguiente, los cristianos se deben examinar para ver si se está
manifestando dicho fruto en ellos, y pedirle a Dios constantemente que les
conceda misericordiosamente su Espíritu para crecer más y más. Dios tiene un
plan para nosotros. Nuestra parte en dicho plan consiste en arrepentirnos,
bautizarnos y recibir el Espíritu Santo, el cual transformará nuestra mente
para que seamos cada vez más semejantes a Dios. Al orar, someternos y avivar el
Espíritu, veremos el crecimiento espiritual que demuestra que el Espíritu Santo
sí está obrando en nosotros.
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